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lunes, 4 de mayo de 2015

Mensajes NV


Veamos la siguiente situación: en una reunión de trabajo, una persona está exponiendo sus ideas a un equipo de ejecutivos. A medida que avanza en su explicación, nota que sus interlocutores han girado no sólo su cabeza sino también el torso, acomodándose en la silla para verle mejor.

  

A los pocos minutos, observa que además han cruzado una pierna apuntándole con su calzado y se da cuenta que ha podido presentar sus propuestas sin interrupciones.

¿Qué ha sucedido? Quienes le escuchaban han demostrado, con la postura adoptada, cierta seducción tanto por el tema en sí como por el lenguaje empleado, la melodía de la voz y los gestos y ademanes que acompañaban el discurso.

En conclusión, prestemos más atención a los “mensajes silenciosos” que emite nuestro cuerpo sin que nos demos cuenta, ellos delatan nuestros pensamientos y sentimientos.
Por Edith Pardo San Martín
 

lunes, 27 de enero de 2014

Marca y símbolos de una monarquía, una mirada argentina



Quizás parezca a destiempo haber escrito estas observaciones, pero precisamente porque son observaciones, las mismas han sido producto de revisar una y otra vez las imágenes de las ceremonias principales de Abdicación e Investidura del Reino de los Países Bajos, realizadas el 30 de abril pasado.

No es un secreto que ni bien se conoció en 2012, la intención de la entonces Reina Beatrix de abdicar en favor de su hijo, se inició la planificación para una jornada que ha marcado un punto de inflexión institucional importante.

La monarquía holandesa, que comenzaba a trazar una nueva dirección respecto de su propia imagen: tras 123 años, la investidura real pasaría a un hombre convirtiéndolo en el monarca más joven del siglo XXI. Emite un primer mensaje simbólico, respecto a la misma lozanía de la institución monárquica.

Así pues en la fecha mencionada, en la Sala de Moisés del Palacio Real de Ámsterdam, tuvo lugar el acto de abdicación con la presencia de testigos y un grupo de invitados de la Familia Real holandesa.

Si bien se trató de un sencillo, aunque solemne acto, cada una de sus secuencias fueron cuidadas al detalle. Una mesa protocolar vestida de color burdeos, montada a la francesa, con tres simples centros florales por todo adorno y un atril de mesa desde el que se leyó el acta de abdicación y la etiqueta observada por los asistentes, transmitieron un nuevo mensaje: austeridad en tiempos de crisis global. 




El balcón del Palacio Real

Difícil es ver que los miembros de una monarquía manifiesten públicamente sus sentimientos o expresiones de amor y cariño, salvo que los mismos tengan como destinatarios a los niños. Más allá de esto, la Princesa Beatrix se permitió mostrar a los ciudadanos la emoción al anunciar su abdicación y presentar al nuevo Rey Guillermo Alejandro, quien luego de un breve mensaje abrazó y besó a su madre. ¿Sería posible trasladar esta escena a la monarquía británica?


Resulta interesante aquí hacer una mención a la comunicación corporal del nuevo monarca, como la emisión de mensajes simbólicos apoyados en la postura de sus manos.

Ciertamente, las manos representan lo más íntimo del ser humano, la asombrosa fusión del cuerpo y del espíritu. Las manos poseen elocuencia propia ya en unión con la palabra como en el silencio, pues su lenguaje expresa una idea, un sentimiento o una intención.


La postura de las manos del rey es la denominada por Birdwhistell, como de “ojiva”, este ademán es propio de personas que ostentan un alto cargo, que se tienen confianza y manifiestan una actitud de seguridad. Es de destacar que la disposición de las manos de esta manera responde, como se dijera anteriormente, a un estado interno del espíritu el cual es comunicado a la mente. Acaso ¿una nueva señal del cambio de imagen?



El balcón del Palacio Real continúa siendo el escenario en la primavera holandesa, su decoración así lo demuestra con gran variedad de flores blancas, amarillas y anaranjadas y –entre ellas- infaltablemente las frutas que representan a la Casa de Orange-Nassau, las naranjas. Estupendo marco para presentar en sociedad a la nueva heredera al trono, la Princesa Catharina-Amalia quien deberá ser tratada como Su Alteza Real.

Obviamente, no es casualidad que la Princesa esté ubicada delante de su padre, el Rey: el beso que recibe la niña simboliza la herencia recibida. Una observación interesante para agregar en este punto; la Princesa Beatrix ha sido madre de varones, el Rey Guillermo Alejandro es padre de tres niñas…


La ceremonia de Investidura

Es lógico pensar que a posteriori de un acto de abdicación se realice una ceremonia de coronación.  Sin embargo, no ha sido este el caso debido a que tal ceremonia implica el ascenso al trono “por la gracia de Dios” y el Rey Guillermo Alejandro, lo hizo “por la gracia del pueblo holandés” de acuerdo a la Constitución de los Países Bajos convirtiéndose, de esta manera, en un acto laico.

La Ceremonia de Investidura del poder real, se realizó en el mismo escenario en el que los Reyes de Holanda celebraron su boda, la Iglesia Nueva, lugar de culto desde el siglo XV hasta el año 1979 luego de la última reforma de la iglesia holandesa.

Se podría decir que el orden y la puntualidad “han reinado” en todo momento, dos elementos más que necesarios para la ubicación de los más de 2.000 invitados, que debían estar en sus lugares para el momento en el que los Reyes ingresaran en el recinto.

A pesar de los símbolos de una nueva imagen de monarquía que se han relatado precedentemente, en la Ceremonia de Investidura se ha conservado gran parte de la antigua tradición.

El cortejo real, encabezado por los nuevos monarcas, recorrió el camino tapizado de color azul que les llevaría a la Iglesia Nueva. Así, si bien el Rey Guillermo Alejandro vistió frac con condecoraciones, llevó sobre sus hombros el manto real confeccionado en terciopelo de color burdeos bordado en oro y forrado de armiño, una réplica del que usara el Rey Guillermo I en el año 1815.


Usualmente, una reina consorte apoya su mano sobre la del rey, en este caso la Reina Consorte Máxima, vestida de color azul Francia, caminó a la izquierda de su esposo tomada de su mano. Sin lugar a dudas, un símbolo muy fuerte que exteriorizaba unión, apoyo y respaldo.



Si el color anaranjado, presente en la decoración floral de la Ceremonia de Abdicación, representaba a la Casa de Orange-Nassau, el azul (azur uno de los cinco colores heráldicos) de la Reina no era otro que el de la bandera, color que simboliza el espíritu de la verdad, la fidelidad y la lealtad.

Volviendo a la Iglesia Nueva, antes de la entrada del cortejo real, habían ingresado ubicándose en la primera fila la Princesa Heredera junto a sus hermanas (que llevaban sendos vestidos del mismo azul que el de la Reina consorte) y la Princesa Beatrix, ésta ataviada con un traje azul matizado con negro. Siendo el negro la ausencia de luz, el cual en este caso representaba la autoridad.

Dos detalles para enfatizar: el primero, que todos los actores de las ceremonias que aquí se han puntualizado, habían ensayado todas y cada una de las secuencias de los actos de la jornada histórica; el segundo punto: se habían colocado escabeles para sus pequeños pies frente a los sitiales de las dos princesas Alexandra y Ariadna, para brindarles confort durante la ceremonia.


Ubicados ya los Reyes en los tronos, a su izquierda se han alineado sobre una mesa los símbolos del poder real: la corona, representando la soberanía del Reino de los Países Bajos, el cetro como alegoría del poder y la dignidad del Rey, el orbe que encarna el territorio del Imperio, la espada del Rey como garantía del Estado, el estandarte nacional y un ejemplar de la Constitución.

Aunque la Iglesia Nueva ha dejado de ser un lugar consagrado, el nuevo Rey ha proclamado su juramento invocando a Dios con palabras y gestos: elevando los dedos índice y mayor de la mano derecha. El índice, alude al compromiso y llamado a Dios, en tanto que el dedo mayor o medio -que representa al corazón- simboliza el compromiso hacia su pueblo.



Asimismo, en la fórmula pronunciada comienza diciendo: “Juro al pueblo del Reino que mantendré…” palabras que –en idioma francés- están contenidas en el escudo de los Países Bajos.

Para finalizar, luego de recibir de pie el juramento o compromiso de los miembros del Parlamento, toda la asamblea exclamó las tres hurras en honor al nuevo monarca.

La marcha del cortejo real se inicia, esta vez, saliendo en primer lugar los nuevos Reyes de los Países Bajos presentándose frente a la ciudadanía que los aguardaba en la plaza, seguidos por la Familia Real y los testigos de la Ceremonia de Investidura del poder real.

Se han analizado dos ceremonias, en las que se han conjugado y ensamblado con arte, los símbolos de la nueva imagen de la monarquía holandesa sin desdeñar aquellos que han querido conservarse hasta el presente.

Como nota final a estas reflexiones se considera pertinente la siguiente cita:

“Es bueno que haya sencillez, sobriedad y gravedad en la celebración. Pero no lo es que las manos queden como atrofiadas e inexpresivas. No hace falta llegar al éxtasis y a la teatralidad. Gestos bien hechos, reposados, en sintonía con la riqueza interior Gestos no vacíos, o simplemente porque están mandados, sino llenos, auténticos.” (José Aldazabal, “Gestos y Símbolos (I)”, Dossiers CPL 24, Barcelona 1986)

por Edith Pardo San Martín

viernes, 26 de abril de 2013

Cuando los ademanes te delatan



Todos sabemos que tanto los ademanes como los gestos, canalizan -a veces de manera inconciente- nuestras emociones y por qué no nuestros más íntimos pensamientos.

Para muchos la comunicación no verbal es inconsciente, vale decir, que prestamos mayor atención al lenguaje hablado más que al lenguaje silencioso que transmite nuestro cuerpo.

Existen personas interesadas en cambiar determinados movimientos corporales que son desfavorables, desde el punto de vista de la comunicación interpersonal, por otros que favorezcan una imagen asertiva. Sin embargo también hay personas que, a pesar de que su comunicación en conjunto genere rechazo público, considera positivo potenciar lo desagradable creando, así, un personaje al mejor estilo teatral.

Si conocemos nuestros gestos, ademanes y posturas que nos favorecen, podemos llevarlos al plano conciente, de manera de utilizarlos convenientemente. Pero no nos engañemos, los cambios no son mágicos sino que llevan muchas horas de entrenamiento y estudio puesto que la comunicación no verbal siempre responde a una estructura más compleja que el raciocinio: nuestras emociones.

Todos los elementos que las personas llevan en sus manos, como por ejemplo bolígrafos o gafas, son auxiliares reveladores que delatan los gestos y ademanes prohibidos.


Un ejemplo de lo mencionado, es la acción básica de llevar el dedo, la lapicera, o cualquier otro elemento a la boca, lo que indica una clara -y, a veces, desesperada- búsqueda de seguridad. Desmond Morris dice que esto es el reflejo de buscar el seno materno y  se produce cuando estamos nerviosos o inseguros frente a un interlocutor o a un auditorio. Por lo general, dura varios segundos, y responde claramente a un estado emocional.

Toda persona agresiva transmite un lenguaje corporal negativo y hay personas que a primera vista nos parecen irritantes, principalmente aquellas que señalan o apuntan con el dedo que siempre es el dedo índice.


Este gesto tiene un significado altamente agresivo, es culpar, señalar, obligar de forma subliminal a otra persona y además, es humillante pues quien lo utiliza lo refuerza con una mirada intimidante hacia su interlocutor, como si le dijera: "¡es tu culpa!” o “¡te estoy hablando!”. 

La reacción de la persona señalada con el dedo será de defenderse del atacante pensando "¿quién te crees para decirme a mi lo que debo hacer?",obviamente su postura corporal cambiará y se cerrará a la conversación, se centrará exclusivamente en la persona agresiva y no en su mensaje verbal.

Quienes han creado este "personaje", suelen creer que están -en todo sentido- por encima de la persona a la que señalan, esgrimiendo sin muestras de vergüenza su autoridad o poder.

Rara combinación en un equipo de trabajo: un inseguro inconciente y un agresivo concientemente potenciado.

por Edith Pardo San Martín
(Se permite la reproducción de este artículo con mención de la autora)

lunes, 19 de noviembre de 2012

La armonía de las formas




En las relaciones interpersonales, una de las maneras de comunicarnos con nuestros interlocutores, es la que –de manera consciente o inconsciente- realizamos de acuerdo a los movimientos de nuestros cuerpos. Sin embargo, el contenido de estos mensajes, siempre varía según sea que el emisor pertenezca al género femenino o masculino.

En general, al observar a un hombre en su forma de caminar, gesticular o realizar ademanes, podríamos decir que sus movimientos nos remiten a formas rectas o quizás hasta rígidas. No obstante, según la personalidad, cultura, zona de residencia o profesión, nos encontramos con expresiones corporales masculinas austeras, educadas (en ocasiones en exceso), sencillas o toscas. Muy diferente es el caso de aquellos hombres cuya actividad está asociada a las artes, sus movimientos suelen ser más plásticos es decir, más flexibles que estáticos.

Cuando observamos al género femenino, percibimos que los movimientos conservan su relación estética[1] con las propias formas curvas corporales, vale decir, sutiles, redondeados y suaves propios de la femineidad. De igual manera que los hombres, en los movimientos de las mujeres, intervienen las mismas variables mencionadas en el párrafo anterior.

“La armonía de las formas”, no nos remite sólo al movimiento corporal humano el cual es realizado casi mecánicamente, sino que además debemos relacionar esta expresión con el mensaje que emite nuestro espíritu, nuestra alma. Si no existe un orden intrínseco basado en valores morales de ética y transparencia, el mensaje que emita nuestro cuerpo será directamente proporcional a ese desorden interior.

Por tanto, esta armonía encuentra tierra fértil en aquellas personalidades que continúan trabajando en su jardín interior, en su yo espiritual o universo interior[2]. Esta construcción interna ha sido denominada por Theodor Lipps, “endopatía”[3], que supone la necesidad del propio conocimiento interior con el fin de poder establecer la empatía con el o los otros.

Considerando a cada persona como “un pequeño cosmos”[4], su imagen revela lo que es, siente y piensa, en otras palabras el conjunto de su alma, mente, espíritu y emocionalidad[5].

Por ejemplo, los movimientos corporales que realiza una persona que conoce el verdadero sentido de la palabra cortesía, que además su labor es relacionarse constantemente con otras personas, se van aprendiendo tanto en la vida académica como en la laboral.

No obstante, cierto es que gran parte del cultivo en esa tierra fértil, tiene lugar en el mismo hogar y al pasar por la institución académica se incorporan diferentes conceptos que harán su aporte a la cultura[6] de la persona.

Todo futuro profesional, debe saber que muchos serán los ojos que estarán posados en “la armonía de las formas” que transmitan, tanto en sus expresiones habladas como en las que realice con su cuerpo.

Acciones y señales

¿Cuántas veces ponemos atención en los mensajes que transmitimos mediante nuestros gestos y ademanes[7]?

En realidad toda persona que pone atención a la propia imagen en su totalidad, debe saber que existen mensajes relacionados con la seducción, los que se hacen de manera inconsciente y por lo tanto, es preciso reconocerlos para no emitir mensajes equívocos.[8]

Veamos: según el Dr. Albert Scheflen, cuando una mujer acaricia su cabello manifiesta lo que ha dado en llamar “conducta de acicalamiento”, siendo esta una clara actitud de sensualidad y coqueteo.

Por el contrario, cuando un hombre acciona de la misma manera, se lo relaciona con la necesidad de agregar prolijidad a su imagen externa.

Otras señales femeninas reconocidas son, la ondulación de las caderas al caminar o cruzar las piernas al sentarse.

Y ¿cuáles son los indicadores de seducción masculinos? Si lleva corbata, arreglarla o alisarla; si no la usa, componer el cuello de la camisa o cualquier otra prenda que lleve, quitarse motas de polvo “imaginarias” de los hombros o modificar la posición del reloj.

Poner atención a la imagen, implica asimismo asumir una correcta posición del cuerpo tanto cuando se permanece de pie, como cuando se está sentado. En ambos casos, la postura que comunica armonía, esa sincronía entre el lenguaje hablado, el orden interno y la aceptación del propio cuerpo, se transmite mediante un porte erguido pero no forzado, sino suelto y elegante.

Con relación a la postura, es cierto que en ocasiones, adoptar una alineación de la columna vertebral podría resultar difícil y hasta dolorosa debido, por ejemplo, al trabajo que se realiza, por el que se ha asumido una postura encorvada o descuidada.

Lo importante, en todo caso, es tomar conciencia de los beneficios que produce una alineación corporal y corregir una actitud que desfavorece a la imagen que se desea transmitir que, en el lenguaje de las palabras no es otro que el de la mencionada armonía interior.

La imagen es un todo

La imagen es mensaje[9], es única, irrepetible, no se puede copiar pues le pertenece a cada persona y también puede abrir o cerrar muchas puertas.

Con todo, una postura adecuada así como una estética cuidada, no siempre es garantía de comunicar el mensaje adecuado o deseado. Cuando el yo interior no está en armonía intentar enviar un mensaje exterior, que podría ser traducido en palabras como, “aquí estoy”, en verdad es percibido como “aquí no quiero estar”.

Así la primera impresión será nula o ignorada, en el mejor de los casos, o bien negativa y desfavorable. Simplemente, no basta sólo con ser sino además, parecer.

Sin embargo, la postura, los gestos y ademanes, la imagen perfecta o ideal, en otras palabras, no existe por el simple hecho que el ser humano es imperfecto. Podremos, entonces, hacer referencia a una imagen correcta o incorrecta, según el público objetivo que la percibirá.

Siendo la imagen un todo, que representa el conjunto de la persona como ser finito, único e irrepetible, cuya forma armónica estará sustentada en la propia esencia, esa “su imagen” será la base que le inspirará para construir “su marca personal”.

Como conclusión, se debe tener presente que para construir buenas relaciones es fundamental:

§  favorecer la buena comunicación, mediante una mirada franca
§  un saludo acorde a las personas, las circunstancias y la cultura
§  que una sonrisa puede persuadir y hasta allanar un incipiente conflicto
§  que antes de hablar, es importante pensar muy bien qué se quiere decir: “Diplomático es aquel que piensa dos veces antes de hablar y luego no dice nada”  (Sir Winston Churchill).



[1] Al hablar de “estética” no se hace referencia a la “Estética filosófica que, junto con la Ética y la Lógica forma la tríada de esas “ciencias normativas” de que hablaba Wundt, o sea uno de esos conjuntos de reglas que se imponen a la vida del espíritu”. Huisman, Denis. L´esthétique, Presses Universitaires de France, París, 1954. Aquí, la “estética” debe ser tomada según la definición que brinda el DRAE: “…armonía y apariencia agradable a la vista, que tiene alguien o algo.”
[2] Stein, Edith. Tesis doctoral “Sobre el problema de la empatía”, 1916.
[3] Diccionario de Filosofía de Ferrater Mora. Endopatía: traducción del término francés “intropathie”, endo: dentro y patía: lo que se sufre o siente.
[4] Santo Tomás de Aquino. Suma Teológica, primera parte.
[5] Los padres de la Iglesia Católica, estudiaron y enseñaron que, cuando se hace referencia al hombre (en el sentido filosófico de la palabra) se lo comprende como una unidad de cuerpo-alma-mente (un único yo-sujeto), pues los tres refieren estrictamente al hombre, animal superior que lo diferencian dentro del reino animal por poseer un alma.
[6] Cultura: del latín cultivar. La cultura es una estructuración jerárquica de un orden de valores efectuada por una sociedad, en un tiempo y un espacio determinados.
[7] Gestos: son los movimientos realizados con el rostro, las expresiones faciales. Por ejemplo: Paul Ekman y Wallace Friesen, distinguieron cinco categorías de gestos. Ademanes: son los movimientos realizados con las manos o los brazos, también identificados como maneras
[8] “Los que mantenemos abiertos los ojos podemos leer volúmenes enteros en lo que contemplamos a nuestro alrededor”. Hall, Edward, 1965.
[9] La imagen es mensaje”: lema elegido para identificar la visión de la consultora que dirijo. 

Por Edith Pardo San Martín