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martes, 19 de mayo de 2015

Expresión, lo que va de ayer a hoy

Marco Fabio Quintiliano o, simplemente Quintiliano, además de ejercer su profesión de abogado, dedicó gran parte de su vida a la enseñanza de la retórica y ha sido el primer profesor que abrió una escuela pública, pagada por el fisco, para la enseñanza de la Oratoria (diferente a la escuela Retórica).

La principal recomendación que hacía a sus discípulos, entre los que se encontraba Plinio el Joven, era la siguiente: "hablar con una voz expresiva, sana, amable, clara, limpia, penetrante y que dure en los oídos".


Ferviente admirador de Cicerón y de su pedagogía, Quintiliano consideraba que un buen orador no es sólo quien puede convencer mediante la palabra. Él estimaba que, en primera instancia, un buen orador, es una persona útil para el estado, gracias a que su formación le ha convertido en un individuo cargado de valores morales, un estudioso de la Filosofía, entre otras ciencias y disciplinas.

¡Qué diferente concepción a la que prima en la actualidad!


Por Edith Pardo San Martín

viernes, 8 de agosto de 2014

El valor de la palabra



¿Alguna vez te has puesto a pensar acerca de la importancia de nuestras palabras y lo que ellas generan?



Todos hablamos casi todo el tiempo, algunos de nosotros lo hacemos pues de ello vivimos y otras personas, porque no pueden permanecer en silencio. Estas últimas son las que están más expuestas a los conflictos, precisamente, por no saber callar oportunamente.



Se dice que un diccionario contiene, aproximadamente, 1.000.000 de términos y que, de estos, una persona muy culta utiliza alrededor de 300.000; en tanto que un universitario, 100.000 palabras y que un adolescente promedio, sólo 15.000.



Algunos estudios realizados indican que las mujeres pronunciamos alrededor de unas veinte mil (20.000) palabras por día y que en los hombres, la emisión se reduce a siete mil (7.000) vocablos. 


Las mujeres hablamos tres veces más que los hombres y no es que he descubierto la pólvora, no, sino que mi deseo es solamente reflexionar sobre este hecho pues está en la naturaleza femenina.



Una mujer enseña las primeras palabras a sus hijos para educarles, enseñarles a rezar y les orienta para hacer de ellos personas de bien. Una mujer habla con su pareja para afianzar el vínculo o para destruirlo; habla con las personas con las que, por su trabajo o profesión, se interrelaciona. Una mujer, es dueña del “si” y del “no”.



Todos estos estudios e investigaciones, me han puesto a pensar sobre cuántas de estas palabras que utilizamos a diario reflejan nuestras emociones y percepciones reales, de quienes nos rodean y del mundo en sí.



Cuántas veces escuchamos utilizar gran cantidad de palabras “para no decir nada” o para herir o proferir juicios de valor o, simplemente, para molestar y criticar.



¿No será ya tiempo que comencemos a pensar antes de abrir la boca? Hace unos pocos días publiqué en una red, una frase de Gilbert Keith Chesterton que ilustra mi pregunta retórica: “El fin de tener una mente abierta, como el de una boca abierta, es llenarla con algo valioso”.


Después de todo, nunca dejo de asombrarme de la gran cantidad de palabras que decimos, sin importar las diferencias entre hombres y mujeres. 

Lo interesante sería saber ¿de cuántas de ellas somos realmente conscientes? Y ¿cuál es su incidencia en el mundo?

Por Edith Pardo San Martín
 

viernes, 28 de marzo de 2014

Los símbolos de una visita

Los 50 minutos entre Francisco y Obama 
El Santo Padre y el presidente de Estados Unidos han hablado sobre los conflictos internacionales, reforma migratoria, libertad religiosa y trata de seres humanos.


 La Bandera nacional de los Estados Unidos de Norteamérica se mantuvo izada en el Palacio apostólico durante la visita del Presidente Barack Obama.


Por Rocío Lancho García

CIUDAD DEL VATICANO, 27 de marzo de 2014.- Hacia las 10,30 de la mañana el presidente de Estados Unidos Barak Obama, llegó al Vaticano en una comitiva en la que había 26 autos y 8 motocicletas para reunirse con el Santo Padre en un coloquio de 50 minutos que ha cumplido el récord de duración de los encuentros que Francisco tiene con presidentes de Gobierno. "Es maravilloso encontrarle, gracias por recibirme", con estas palabras se ha presentado Obama al papa Francisco. "Bienvenido, señor Presidente", ha respondido el Pontífice en inglés.



 

 El Presidente Obama es recibido por el prefecto Georg Genswein, quien le ha acompañado hasta la presencia de SS el Papa Francisco, tal como lo muestran las siguientes imágenes.
 

 

 

A continuación han pasado al despacho y ya sentados el uno frene al otro en el escritorio del Papa, Obama dice al Santo Padre que es un honor conocerle y que es un gran admirador suyo.

Durante el encuentro privado, que ha comenzado a las 10.27 y ha finalizado las 11.19, han contado con la presencia de dos intérpretes. Por un lado monseñor Mark Miles, de la secretaría de Estado, y por otro Alessandra Donatti, trabajadora de la embajada de Estados Unidos. El Papa ha hablado en español, no en italiano.


Aún en presencia de la prensa y antes de quedarse solos, el presidente ha saludado al Santo Padre de parte de su familia y le ha indicado que la última vez que estuvo aquí para reunirse con Benedicto XVI, puedo traer a su mujer y sus hijas.

Según anuncia un comunicado de la Sala de Prensa del Vaticano, "los cordiales coloquios han permitido un intercambio de puntos de vista sobre algunos temas relacionados con la actualidad internacional, deseando para las áreas en conflicto el respeto del derecho humanitario y del derecho internacional y una solución negociada entre las partes". Asimismo, "en el contexto de las relaciones bilaterales y de la colaboración entre la Iglesia y el Estado se han detenido sobre cuestiones de especial relevancia para la Iglesia en el país, como el ejercicio de los derechos a la libertad religiosa, a la vida y a la objeción de conciencia y el tema de la reforma migratoria". Finalmente, concluye el comunicado, "se ha expresado el compromiso común en la erradicación de la trata de seres humanos en el mundo".

Al finalizar el encuentro, la delegación que acompaña al presidente ha entrado para saludar al Santo Padre y presenciar el intercambio de regalos.


 

El presidente Obama, para celebrar la apertura al público de los jardines pontificios del Palacio Apostólico de Castelgandolfo, ha regalado al Santo Padre unas semillas procedentes de los jardines de la Casa Blanca. Las semillas venían dentro de una caja, hecha para la ocasión, tallada con cuero estadounidense y madera rescatada de la Basílica del Santuario Nacional de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, que es una de las catedrales más antiguas construidas en Estados Unidos. En consonancia con el espíritu del regalo, se hará una donación particular de semillas en honor al Papa. Las mismas darán como resultado varias toneladas de fruta y verduras frescas. "Este regalo se le ofrece en honor al compromiso de Su Santidad de sembrar las semillas de la paz mundial para las generaciones futuras", dice el comunicado de la Casa Blanca.

Al presentar este regalo, Obama le ha dicho al Papa: "si usted tiene oportunidad de venir a la Casa Blanca, puede ver el jardín". A lo que el Santo Padre contestó en español: "¡como no!"


Por su parte, Francisco le regaló dos medallones. El del Ángel -Solidaridad y Paz -hecho con bronce fundido y representa un ángel, místico en apariencia, abrazando y reuniendo juntos el hemisferio norte y sur, mientras supera la oposición de un dragón. Es una obra del artista Guido Veroi (1926-2013). El segundo medallón, es una copia de la medalla que conmemora el proyecto original de Bernini del columnado de San Pedro y lleva una inscripción del papa Alejandro VII.

Además, el Santo Padre ha regalado al presidente de EEUU una copia de su exhortación apostólica Evangelli Gaudium. Obama, al recibirla ha dicho: "Sabe, seguramente la lea cuando esté en el despacho oval cuando esté profundamente frustrado y estoy seguro de que me dará fuerza y me calmará". Francisco le ha respondido en inglés "I hope" (espero).


Al llegar el momento de la despedida, mientras se hacían las últimas fotos y la delegación salía de la sala, el presidente le ha dicho al intérprete para que se lo dijera al Santo Padre "Su Santidad es probablemente la única persona que tiene que someterse a más protocolo que yo".


En las últimas palabras que han podido intercambiar, Obama ha dicho al Papa en español un "muchas gracias" y ha añadido en inglés "por favor rece por mí y por mí familia. Ellas están conmigo en este 'camino', mis hijas y mi mujer me apoyan".

También se realizó un encuentro entre el secretario de Estado John Kerry y el secretario de estado del Vaticano, Mons. Pietro Parolín.
 

Fuente: Zenit.org
(Las fotografías han sido incluidas para ilustrar las secuencias de la visita)

 

lunes, 27 de enero de 2014

Escuchemos el silencio, da que hablar

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ISBN:978-84-9841-838-5

Durante el acto de presentación de esta edición, en el que participaron el propio autor y Ángel Gabilondo –que distinguió entre el silencio, “del que soy muy partidario”, y el mutismo, “que deploro”–, D’Ors afirmó que “la literatura sirve para la vida porque es vida”. Encadenando algunos de los aforismos de su libro, comentó que lo que más nos humaniza es la virtud de la atención, “porque amar es estar atento”.

Meditación

La meditación es un ejercicio de escucha. “Hay que aprender a escuchar y a escucharse a uno mismo. Si te escuchas, entre tonterías descubres que también en ti hay algo luminoso. Cada uno de nosotros somos, también, un núcleo de luz”, señaló antes de referirse a ese “ejercicio de escucha” que supone la meditación.

“Comencé a sentarme a meditar en silencio y quietud por mi cuenta y riesgo, sin nadie que me diera algunas nociones básicas o que me acompañara en el proceso. La simplicidad del método –sentarse, respirar, acallar los pensamientos…– y, sobre todo, la simplicidad de su pretensión –reconciliar al hombre con lo que es– me sedujeron desde el principio. Como soy de temperamento tenaz, me he mantenido fiel durante varios años a esta disciplina de, sencillamente, sentarse y recogerse; y enseguida comprendí que se trataba de aceptar con buen talante lo que viniera, fuera lo que fuese”.

Palabras de D’Ors con las que abre este clarividente texto que se cierra 112 páginas más tarde con otra declaración de principios: “Si he escrito estas páginas es para aumentar mi fe en el silencio, por lo que lo más sensato es que deje ya las palabras y me lance, confiado, a ese océano oscuro y luminoso que es el silencio”.

Certezas, preguntas, reflexiones…

Entre las frases de apertura y cierre quedan en el aire unas cuantas certezas, muchas preguntas, algunas conjeturas y un interesante puñado de reflexiones para que, si sigue la senda marcada por el autor, cada cual asuma que a través de la meditación “no hay yo y mundo, sino que mundo y yo son una misma y única cosa”.

Basta un año de meditación perseverante, o incluso medio, para percatarse de que se puede vivir de otra forma, afirma el escritor. “La meditación nos con-centra, nos devuelve a casa, nos enseña a convivir con nuestro ser, nos agrieta la estructura de nuestra personalidad hasta que, de tanto meditar, la grieta se ensancha y la vieja personalidad se rompe y, como una flor, comienza a nacer una nueva. Meditar es asistir a este fascinante y tremendo proceso de muerte y renacimiento”.

Pablo d’Ors (Madrid, 1963), discípulo del monje y teólogo Elmar Salmann y nieto del filósofo y crítico de arte Eugenio d’Ors, estudió en Viena, Roma y Praga. En 1991 se ordenó sacerdote, doctorándose en Teología cinco años más tarde. 

En el año 2000 publicó El estreno, su primer libro. A esta colección de relatos siguieron las novelas Las ideas puras, Andanzas del impresor Zollinger, El estupor y la maravilla, Lecciones de ilusión y El amigo del desierto.

Ha sido coadjutor parroquial y profesor de Teología Mística y Fenomenología de la Religión, capellán universitario y hospitalario, profesor de Dramaturgia y crítico literario, especializado en literatura centroeuropea.
  
Por Javier López Iglesias 
Fuente: http://www.hoyesarte.com 
Link: http://www.hoyesarte.com/literatura/ensayo/escuchemos-el-silencio-da-que-hablar_151687/