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martes, 19 de mayo de 2015

Expresión, lo que va de ayer a hoy

Marco Fabio Quintiliano o, simplemente Quintiliano, además de ejercer su profesión de abogado, dedicó gran parte de su vida a la enseñanza de la retórica y ha sido el primer profesor que abrió una escuela pública, pagada por el fisco, para la enseñanza de la Oratoria (diferente a la escuela Retórica).

La principal recomendación que hacía a sus discípulos, entre los que se encontraba Plinio el Joven, era la siguiente: "hablar con una voz expresiva, sana, amable, clara, limpia, penetrante y que dure en los oídos".


Ferviente admirador de Cicerón y de su pedagogía, Quintiliano consideraba que un buen orador no es sólo quien puede convencer mediante la palabra. Él estimaba que, en primera instancia, un buen orador, es una persona útil para el estado, gracias a que su formación le ha convertido en un individuo cargado de valores morales, un estudioso de la Filosofía, entre otras ciencias y disciplinas.

¡Qué diferente concepción a la que prima en la actualidad!


Por Edith Pardo San Martín

lunes, 16 de marzo de 2015

La correcta colocación de banderas, un tema recurrente



En los últimos tiempos he leído una gran cantidad de artículos de mayor o menor longitud o profundidad, en los que se habla de Imagen política o la Imagen de un político.



Que sus gestos, que su forma de hablar o de “bramar”[1], que su forma de vestir o de posar para una fotografía, en fin se analizan y se opina de muchos aspectos de los políticos de estos tiempos.



Ciertamente, el nuevo mundo de quien se dedica o desea intervenir en política, está constituido por un enjambre de asesores y entonces, aquí me pregunto ¿para qué tantos asesores? Y el lector, a su vez, se preguntará por qué me pregunto esto.



La respuesta es sencilla: la Imagen de un político no se refiere únicamente a su persona, sino que es incidente en todo aquello que le rodea, como por ejemplo los actos en los que participa.



El caso, en esta oportunidad, se refiere a la Convención de la Unión Cívica Radical, llevada a cabo el 14 de marzo, en el teatro Español de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, tal como lo muestran las imágenes a continuación.


Y por qué afirmo “…en todos los actos que participa” porque de la Convención mencionada, surgiría el futuro candidato presidencial. Vale decir: aquel político que se presentará en la elecciones del mes de octubre de 2015 como candidato a ser el Presidente de la Nación Argentina.

Como futuro Presidente, un político y su entorno de asesores, no pueden ni deben dejar librados al azar lo que para algunos pueden ser “detalles menores”.



Señoras y señores: la Bandera Nacional no es un detalle menor, es nuestro máximo símbolo de identidad nacional y como tal debe ser colocada en el lugar de mayor honor y ser tratada con respeto.
 

En la imagen precedente, además de una puesta en escena que, más allá de querer ser discreta o de “bajo perfil”, demuestra descuido y desinterés, se pueden ver dos banderas a la derecha protocolar (que corresponde a la izquierda del espectador), la Bandera Nacional y la bandera de la Unión Cívica Radical, y que en la pantalla se observan con mayor detalle: están mal ubicadas. 

  1. La Bandera Nacional, jamás cede la derecha. 
  2. La Bandera Nacional, siempre se coloca junto a otras que representan a diferentes países. 
  3. Jamás se mezcla con enseñas o distintivos políticos, corporativos, etc.
  4. El símbolo de la UCR, debería haberse colocado a la izquierda de la Nacional o bien, en el otro extremo del escenario, obviamente, a la izquierda.

Como afirma el Dr. Miguel Ángel Mirabella: “Los símbolos siempre significan porque están en lugar de algo para ser su equivalente y por eso se distinguen de lo simbolizado, tengan o no relaciones intelectuales o afectivas con él. Porque sólo se distinguen, los símbolos no se separan de lo simbolizado, ni en lo intelectual ni en lo afectivo. Por esta razón, el lenguaje simbólico es críptico y cerrado, dice más de lo que expone y expone menos de lo que dice. Si es sensible se lo mira para ver la profundidad que oculta y si es intelectual se lo describe para evitar encerrarlo en la definición.”

  
Si cuando una persona se siente enferma, concurre al médico o bien cuando se enfrenta a un litigio, acude a un abogado, cuando se desconocen temas de Protocolo y Ceremonial o Etiqueta, se debe solicitar asesoramiento a los profesionales especialistas en estos temas, pero no a cualquiera, sino a aquellos con ética y probada trayectoria. 





[1] Bramar: Dicho de una persona: Manifestar con voces articuladas o inarticuladas y con extraordinaria violencia la ira de que está poseída.” DRAE.




Por Edith Pardo San Martín