lunes, 14 de febrero de 2011

Hoy invito yo

Buenas tardes a todos los seguidores de Bitácora, bienvenidos a los que han vuelto de vacaciones.

Deseo presentarles un nuevo blog: "Hoy invito yo", éste es también el título del programa radial, que conduce mi amigo Gonzalo Guillot y que ha obtenido 3 premios Lanín consecutivos.

Les cuento brevemente que Gonzalo vivía y trabajaba en la Ciudad de Buenos Aires, un buen día partió de vacaciones hacia Villa La Angostura, provincia de Neuquén y desde entonces reside allí.

La Patagonia argentina tiene un encanto especial que atrapa y del que es difícil, como en el caso de Gonzalo, escaparse.

Su blog está dedicado a la gastronomía mundial, al vino y al té, aunque haciendo énfasis en nuestros sabores propios.

Para finalizar, si lo desean, pueden escuchar el programa en directo a través de Internet.

Espero que les guste. Hasta pronto.

Edith Pardo San Martín

miércoles, 9 de febrero de 2011

Para saber más sobre nuestro país



Forma de Gobierno
 
La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma Representativa, Republicana y Federal. 

Es Representativa porque gobiernan los representantes del pueblo; es Republicana pues los representantes son elegidos por el pueblo a través del sufragio. Existe la división de poderes (Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial) y se adopta una Constitución escrita. Es Federal porque los Estados Provinciales conservan su autonomía, a pesar de estar reunidos bajo un gobierno común (Gobierno Nacional). 

Los tres poderes se controlan unos a otros para garantizar la descentralización del poder. 

Posee un régimen Democrático y Sistema de Gobierno Presidencialista.

La Constitución nacional fue sancionada en 1853 y reformada en 1860, 1898, 1957 y 1994.

Sufragio: universal y obligatorio a partir de los 18 años

Los Tres Poderes
El sistema democrático argentino reconoce tres poderes fundamentales: el ejecutivo, el legislativo y el judicial: Poder Ejecutivo: El art. 87 dispone que éste poder sea desempeñado por un ciudadano con el título de “Presidente de la Nación” (es unipersonal).

Sólo pueden ser elegidos para el cargo los argentinos nativos o por opción, pero sólo aquellos que son hijos de ciudadanos nativos nacidos en el extranjero que hayan optado por la ciudadanía argentina.

El Presidente es elegido para un período de cuatro años a través del voto popular directo, y en doble vuelta (en caso de no obtener más del cuarenta y cinco de los votos afirmativos). También tiene la posibilidad de ser reelecto por un sólo período consecutivo. Lo acompañan el Vicepresidente, elegido por el mismo período y con misma modalidad del Presidente. El jefe de Gabinete de Ministros y ministros. 
Poder Legislativo: A cargo del Congreso de la Nación compuesto por dos cámaras, una de Diputados de la Nación y otra de Senadores de las Provincias y de la Ciudad de Buenos Aires.

La Presidencia del Senado es ejercida por el Vicepresidente de la Nación, que no tiene voto, salvo en caso de empate. Es parte integrante aunque haya sido elegido constituyendo la fórmula presidencial.

Ésta cámara está compuesta de tres senadores por provincia y tres por la ciudad de Buenos Aires, elegidos en forma directa y conjunta por seis años, renovable por tercios cada dos años, correspondiendo dos bancas al partido político con la mayoría de votos y la restante al partido que le siga.

La Cámara de Diputados (con 257 miembros elegidos en forma directa por cuatro años y reelegibles, renovables por mitad cada bienio).

Poder Judicial: Corresponde a la Suprema Corte de Justicia de la Nación Argentina y los tribunales inferiores, se encargan de administrar justicia.

La Corte Suprema de Justicia está compuesta jueces nombrados por el Presidente con el acuerdo del Senado.

El Consejo de la Magistratura administra el Poder Judicial y tiene a su cargo la selección mediante concurso público de los magistrados de los tribunales inferiores. El Ministerio Público es un organismo independiente con autonomía funcional y financiera para a la promoción de la actuación de la justicia en defensa de los intereses de la colectividad, estando integrado por un Procurador General y un Defensor General de la Nación.

Jurado
La Constitución vigente consagra la institución del jurado para los juicios criminales ordinarios.

Organización Política 
La República Argentina es un estado Federal constituido por 23 Provincias y una Ciudad Autónoma. Cada provincia y la ciudad de Buenos Aires elige por sufragio directo a sus gobernantes y legisladores; asimismo, los estados provinciales organizan y sostienen su administración de Justicia.

Estados Provinciales
La República Argentina es un estado Federal constituido por 23 Provincias y una Ciudad Autónoma. Cada Provincia tiene competencias legislativas en los términos establecidos en sus respectivas Constituciones en las que de forma expresa manifiestan su adhesión a la República. El poder ejecutivo de cada provincia es ejercido por el Gobernador electo por los habitantes de la Provincia; entre sus atribuciones se encuentra hacer cumplir la Constitución y las leyes de la Nación, de ahí que la Constitución Nacional se refiera a ellos como agentes naturales del Gobierno Federal. El poder legislativo provincial es ejercido por la correspondiente Legislatura provincial que puede ser unicameral o bicameral. 

Cada Provincia está dividida en Departamentos, salvo en el caso de la Provincia de Buenos Aires donde reciben la denominación de partidos. Cada departamento está a su vez dividido en distritos y éstos en localidades. Las localidades se clasifican administrativamente principalmente en función del número de habitantes. La naturaleza, composición y competencias del gobierno de cada localidad depende de su rango, estableciéndose en las diferentes constituciones los criterios de clasificación y las formas de gobierno. 

Las localidades que superan un cierto número de habitantes, o por declararlo una ley provincial, se denominan Municipios estando gobernadas por una Municipalidad cuya rama ejecutiva es ejercida por el Intendente (o Viceintendente) elegido por sufragio universal directo, y cuya rama legislativa, con potestad para la sanción de Ordenanzas Municipales, es ejercida por un Concejo Deliberante, siendo el número de concejales función del número de habitantes del municipio del último censo realizado.
El resto de localidades que cumplan unos requisitos mínimos (existencia de casco urbano, por ejemplo) podrán ser gobernadas por una Comisión de Fomento que constará de un Presidente y varios Vocales. 

En ambos casos se establecerán los límites del Ejido Municipal que será gobernado por la Municipalidad o la Comisión.
Esta estructura administrativa es dinámica y tiene el propósito de colaborar en la descentralización del Estado (el Federalismo se lleva hasta el ámbito Municipal). 

Fiel guardiana del bienestar de sus habitantes, la Argentina posee instituciones que ayudan a garantizar el correcto ejercicio de los poderes y los derechos de su pueblo.

Para conservar el patrimonio y la seguridad del país es que existen quienes se forman con el fin de contribuir a la defensa nacional protegiendo y garantizando la soberanía e independencia, la integridad territorial, la capacidad de autodeterminación, la vida y libertad de los habitantes y los recursos de la Nación.

Fuente: http://www.casarosada.gov.ar

lunes, 7 de febrero de 2011

Sobre la insolencia

Cuando recibí este escrito por correo electrónico pensé que sería una de las tantas "cadenas" que colman mi casilla diariamente.

Sin embargo para mi sorpresa no ha sido así, pues aunque su título se refiera a la Argentina considero que la insolencia llegó para quedarse en el planeta. Realmente me apena, ya que al decir de Aristóteles "el fin último del hombre es buscar la Felicidad" y la insolencia eclipsa todo atisbo de felicidad. La insolencia se filtra en las acciones cotidianas del hombre, sin que éste lo perciba: la insolencia es contagiosa y se está volviendo mundialmente endémica.

Finalizo mi introducción, con un párrafo escrito por el filósofo Romano Guardini al referirse a la Cortesía: "Con las reglas vivimos. Estas pueden no ser muy importantes en el individuo, pero en su conjunto constituyen la vida cotidiana".

La Argentina Insolente

En mi casa me enseñaron bien.
Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:

Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.
Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.

Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.

No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.

Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas... Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.

Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”.

Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.

Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente.

La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible.

El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo. Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a cumplir.

Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido.

El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas para arriba.

Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer: "la impunidad". ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad. En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad.

Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.

Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa.

Y así creí que sería en la vida. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una “Tercera Regla” no escrita y, como todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado. 

Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:
Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.

Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo.
Eso es lo que nos arruinó. LA INSOLENCIA.

Usted puede romper una regla -es su riesgo- pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes.

La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.

El mal de los argentinos es la insolencia. La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desvergüenza.

La insolencia hace un culto de cuatro principios: 
- Pretender saberlo todo
- Tener razón hasta morir
- No escuchar
- Tú me importas sólo si me sirves.
 
La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación.

La insolencia en mi país logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira.

Así nos vamos a quedar sin trabajo todos. Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.

Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas?

Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos tan fácilmente a los atropellos de los insolentes?

Yo se lo voy a contestar. 
PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.

Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros.

No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.

Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla.

Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.

Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA.

Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada.

Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier cosa. Porque hay que aprender a hacerlo todos los días. Ése es el desafío.

Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestro país está condenado: o aprende a cargar con la disciplina o cargará siempre con el arrepentimiento.

¿A USTED QUÉ LE PARECE? ¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE?
Espero no haber sido insolente.

En ese caso, disculpe.
Dr. Mario Rosen
(El Dr. Mario A. Rosen es médico, educador, escritor)

martes, 26 de octubre de 2010

Lecciones de cosas, Protocolo, Ceremonial y Etiqueta


Hace unos días tuve el honor de presentar el libro Lecciones de cosas. Protocolo, Ceremonial y Etiqueta, de quien fuera mi profesor y, ahora mi amigo y colega, Roberto Sebastián Cava.

En una tarde lluviosa y húmeda, típica de una Buenos Aires primaveral, nos reunimos en el salón de Larreburu Artes Gráficas de la avenida Quintana. Allí fuimos recibidos por Irene Larreburu y Roberto Rotondi, dos magníficos anfitriones ¿qué lugar mejor para presentar un libro de ceremonial? 

Rodeados de una atmósfera relajada y alegre con el perfume  propio del papel, las imágenes de una tarjetería elegante y de buen gusto y la compañía de colegas y amigos del autor, compartimos una presentación en la que el espíritu del ceremonial -si se me permite esta metáfora- sobrevolaba el acogedor salón.

Como dije, presenté el libro de Roberto, mi amigo y profesor. Debo reconocer que cuando me propuso esta tarea, aún invadida por la sorpresa acepté inmediatamente. No es común que quien fuera nuestro profesor, nos pida que presentemos una obra de su autoría. 

Sin embargo, no me resultó difícil preparar mis palabras, pues con Roberto Sebastián Cava, además de una amistad, compartimos el amor por el Protocolo y el Ceremonial, por la música, por la docencia y el honor de la amistad que nos ha brindado nuestro maestro, el Dr. Felio Vilarrubias Solanes.


Recordé un escrito del Beato John Henry Newman, que había llegado a mis manos en algún momento de mi carrera, del cual rescaté un párrafo que leí aquella tarde y aquí lo transcribo: "...Es casi una definición de caballero decir que "es uno de esos hombres que nunca causan dolor". Esta definición es tan refinada como certera. El caballero perfecto, esquiva cuidadosamente cualquier cosa que pueda causar una sacudida -todo choque de opinión o colisión de sentimientos, toda restricción o prohibición, o sospecha, o resentimiento- y trata con gran empeño que todos se sientan cómodos como en su propia casa. Un caballero conoce la debilidad de la razón humana tan bien como a su fortaleza". Así es Roberto.

La obra

A menudo puedo comprobar que reina un desconocimiento y, por qué no, a veces cierta desaprensión por cultivar la Cortesía, la Humildad, la Paciencia y otras tantas virtudes que -de reconocerlas- nos facilitarían enormemente nuestra vida de relación.

Por tal, quienes abrazamos esta profesión tenemos como misión el hacer nuestro aporte para que la semilla de mostaza se convierta en árbol...

Esta obra cumple con esa misión. Este libro de muy amena, fácil lectura y comprensión -lo que no quiere significar que sea pasatista-, invita a viajar al pasado para volver al presente y darnos cuenta que lo aprendido en el seno familiar sigue vigente, que es nuestro anclaje en este mundo convulsionado por múltiples situaciones.  

Es un libro que, mediante artículos breves, aporta soluciones prácticas y sencillas. No es un manual, tampoco ha querido serlo, pero aún así, nos enseña ya que contiene conceptos muy profundos que dejan huella y nos alimentan el alma. 

por Edith Pardo San Martín

lunes, 27 de septiembre de 2010

Protocolo, Ceremonial y Etiqueta en un programa radiofónico argentino

Hace un tiempo un excelente comunicador social me invitó a participar en su programa radial que él conduce diariamente de cuatro a ocho de la tarde.

Pude así concretar un pequeño sueño sin imaginar entonces la repercusión que tendría una intervención semanal mía. El tema central de mi segmento es el Protocolo, el Ceremonial y la Etiqueta o utilizando una terminología universal el Protocolo, el Ceremonial y las normas del saber estar.
El Licenciado Francisco Lindström es quien lleva adelante su CLUB88 desde Pilar, que se encuentra a unos sesenta kilómetros de Buenos Aires. La ciudad tiene su historia que comienza en 1738. Para nosotros los argentinos, el setecientos no es bien lejano. Pilar tiene sus tradiciones, sus edificios y una gente encantadora que con su trabajo exigente camina con ideales grandes. En Pilar varias universidades han instalado sus campus y allí también hay industrias y laboratorios. Es conocida además por la gran cantidad de «countries» en grandes parques- que congregan a numerosas familias y se suman a sus trescientos mil habitantes.
CLUB88 se ha propuesto hacer programas con contenido. La música es quizá el pretexto para llegar a un público masivo. Hay entrevistas agudas, intervenciones de los oyentes, entretenimientos y noticias que se escuchan en los hogares en las horas de la tarde. Es cuando los niños llegan de los colegios con sus «mochis» y se aprestan a tomar la merienda. Más adelante se unen quienes han ido a trabajar. Son esos momentos deliciosos de la vida en familia que transcurren mientras se emite el programa radial.
En CLUB88 me he encontrado con un público ávido por conocer más o por recordar los grandes temas de nuestras disciplinas. Me llegan preguntas por teléfono, por correo electrónico y por todos los medios actuales de comunicación. Son inquietudes amables que permiten desmitificar o clarificar ideas. Sé bien que todo aquello que se aprendió en la cuna, dura. Por eso no me sorprenden algunas intervenciones y las intento encauzar. Son quizá tradiciones encantadoras que no pueden ser calificadas como un «quemo» o un «requemo» en nuestro decir coloquial. En otras palabras, todo aquello que nos desluce o quita distinción.
¿Qué dice el protocolo acerca del saludo a una señora?. Esta pregunta fue el comienzo de una explicación sencilla. Recordé en primer lugar una anécdota que vino a mi memoria. Se trataba de un examen universitario y un alumno se había presentado con el uniforme de la Marina en la cual se desempeñaba. El profesor al verlo le preguntó acerca de un tema no sin antes expresar que deseaba que la Marina dijera algo sobre el mismo. El candidato, ni corto ni perezoso, respondió con sinceridad que la Marina se retiraba porque no sabía lo que se le había preguntado. Es lo que sucede también con el Protocolo. Ante un tema del saber estar no puede decir algo acerca de lo que no es de su competencia.
Días hay en los cuales las preguntas son diversas. Está la madre de familia que consulta sobre la posibilidad de recibir invitados en su casa sin contar con la ayuda de una empleada del hogar. También los novios próximos a casarse que dudan sobre la ubicación de los invitados en las mesas. También la simpática intervención de una asistente que necesita colocar las banderas de la Nación, la de la provincia de Buenos Aires y la del Uruguay porque llegarán empresarios para la firma de un convenio.
Una vez me tacharon de «machista». No me inmuté. Nací en una familia de padre y madre profesionales y aprendí de niño una igualdad que no discrimina ni ataca. Para pasar por alto la intervención conté entonces un chiste. Se trataba del diálogo entre dos esposos. «Querida, mañana es nuestro aniversario. ¿Qué podemos hacer?». Respuesta: «Un minuto de silencio».
Así voy respondiendo y pasamos todos momentos muy agradables. ¿Por qué se soplan las velas de una torta de cumpleaños ? ¿Por qué los hombres de religión judía se cubren siempre la cabeza? Cuando servimos spaghetti ¿se coloca una cuchara junto al plato? Si un grupo de padres han conseguido gratuitamente unos salones de un hotel para una cena benéfica, ¿deben ellos invitar al gerente general para que los acompañe en la línea de recepción? ¿Qué diferencia existe entre una fuente y una bandeja? ¿Cómo se ubica en un escenario a las autoridades que asistirán a una ceremonia académica? ¿Por qué se utilizan las flores de azahar en los ramos de novia? ¿Se pueden comprar los títulos nobiliarios? ¿Cómo se entrega una tarjeta profesional? ¿Cómo se ubican tres personas en un automóvil?
Así, entre sonrisas y llamadas telefónicas pasa mi programa de los miércoles. Me ha servido para recordar que la fidelidad en el amor es la felicidad y que ese es el motivo por el cual recordamos los aniversarios de bodas, que los años para el amor no pasan, que al brindar deseamos un bien, que las precedencias no son un capricho sino que es dar a cada uno lo que le corresponde que no es igual a dar a todos lo mismo.
Este es mi programa de CLUB88, que conduce el Lic. Francisco Lindström. Las respuestas pueden agradar o no. Por eso, de vez en vez digo a los oyentes que no olviden el viejo refrán: «Todo es como las lentejas, si las quieres bien y si no las dejas».

Autor: Esp. Roberto Sebastián Cava
Fuente: http://www.elheraldo.com.ar/ver_noticias.php?id_nota=47855

jueves, 23 de septiembre de 2010

El Profesional de Protocolo y Ceremonial en la Organización de Eventos


Este artículo nos permite conocer cuáles son las reales actividades y acciones que lleva a cabo un Profesional del Protocolo y Ceremonial en el contexto de la Organización de un Evento, desde la comprensión de la imagen que se desea transmitir hasta lograr que los asistentes al mismo no sean meros espectadores sino que se integren como auténticos actores

En la última década se ha visto incrementado el interés empresarial en promover la superación de objetivos, motivar al personal, formar equipos con sentido de pertenencia, hacer anuncios y reconocer trayectorias, agasajar, conmemorar aniversarios o dar a conocer nuevos servicios o productos de manera no tradicional.
 
Estas necesidades han encontrado su respuesta en el desarrollo de los eventos corporativos.

En este sentido, una audiencia cautiva permite transmitir una idea, trabajar en el desarrollo de equipos, motivar, y por sobre todo, generar un vínculo personal y directo mediante un canal exclusivo de comunicación institucional.

Las personas que trabajen en la Organización de Eventos deberán ser profesionales de la comunicación especializados en distintas áreas, puesto que ellos crean, organizan y producen entre otros: congresos, exposiciones, ferias o festivales, lo cual constituye un campo enpleno desarrollo.

Ellas deberán poseer diversas competencias que posibiliten la planificación, gestión y programación de un evento, logrando una adecuada estrategia de comunicación empresarial desde su concepción hasta su evaluación pasando por el diseño, la ejecución, la gestión económica y la logística.

Esto implica dominar todos los aspectos relativos a la organización de un evento, con capacidad de liderazgo, respeto por la diversidad, flexibilidad en la negociación, amplitud de criterio, habilidad para la coordinación, dinamismo y sutileza en la comunicación, inteligencia para la elección de recursos y medios y talento para la singularización de productos.
 
Específicamente, la habilidad para la coordinación y la flexibilidad en la negociación, como competencias mencionadas anteriormente, sumadas al conocimiento del Protocolo y el Ceremonial, resultan imprescindibles a la hora de constituir un equipo exitoso.

El Profesional del Protocolo y Ceremonial en la Organización de Eventos Corporativos

Estos profesionales están capacitados para asesorar en todos los aspectos relacionados con la organización de todo tipo de reuniones. Por ejemplo, su consejo es muy apreciado en el montaje de las ceremonias de apertura y clausura de un congreso. En este tipo de actos, generalmente, se invita a personalidades del Estado o de otros ámbitos que realzan y prestigian con su presencia al evento en sí mismo, por lo que es preciso conocer (en el caso de Funcionarios) el Orden de Precedencias Nacional para ubicarlos en el lugar que les corresponde por su jerarquía.

De igual manera, asesora entre otros tópicos, en la colocación correcta y adecuada de los símbolos nacionales, provinciales y corporativos.

Un Profesional del Protocolo y Ceremonial (PyC) está acostumbrado a planificar acciones en función de todas las personas que compartirán un evento especial.

Por su formación, se encuentra en óptimas condiciones para respetar las jerarquías y precedencias, tanto de los anfitriones del evento así como el de los invitados, previniendo posibles conflictos y solucionando sobre la marcha, y con gran solvencia, las situaciones difíciles que a menudo se presentan cuando muchas personalidades con poder o prestigio convergen a una misma hora y en un espacio reducido.

Por otra parte, un Profesional de PyC reconocido en su medio, está relacionado con todos los otros profesionales de Protocolo, entre otros, del mundo oficial, diplomático y empresarial nacional e internacional.

Esto facilita una relación fluida y constante en el caso de Visitas Oficiales, como también el tratamiento que se debe dispensar a Funcionarios, Embajadores, Presidentes o CEO´s de otras empresas, al mismo tiempo de contar con la posibilidad de acceder a sus agendas de antemano, chequeando con sus colegas la asistencia y participación de estas personalidades que prestigiarán el evento.

La premisa básica de un Profesional de PyC es: trabajo en equipo.

Este equipo, bajo su dirección: planifica, organiza, cronometra, prevé contingencias, las soluciona aún sobre la marcha y en general, asegura el éxito del evento y la obtención de los objetivos deseados.

Quizás, la importancia de muchas de estas actividades no resulte evidente a quienes no estén familiarizados con este tipo de trabajo. Sin embargo, ellas pueden constituir la diferencia entre el éxito y el fracaso de una organización en especial.

Por ejemplo, el cronometrado de actividades resulta de vital importancia en la inauguración de una planta industrial. Esto implica: realizar un proyecto general previo en el que se tomarán notas de quiénes llegarán al lugar, cuándo, cómo y por quiénes serán recibidos. Luego la planificación del recorrido de la planta en sí, tomando medidas, tiempos y distancias, a la vez de establecer diferentes escenarios que contemplen potenciales contingencias. 
 
Finalmente, efectuar un ensayo para verificar que lo proyectado en teoría sea factible de cumplir en la práctica. Esta acción permitirá realizar el programa definitivo del acto en sí, habiendo incorporado por ejemplo, el corte simbólico de cintas, colocación de placas conmemorativas, etc.… ¡hasta la finalización del mismo! Toda una hazaña que deberá ser realizada con un cronómetro verdadero en la mano.

Para finalizar, y a modo de síntesis, se cita a continuación la definición del Dr. Felio Vilarrubias Solanes, prestigioso catedrático español Director Honorario de los Postgrados de Protocolo y ceremonial de la Universidad de Oviedo del Principado de Asturias: “Protocolo es el conjunto de Normas legales, protocolarizadas en documento oficial solemne, que recogiendo costumbres y tradiciones de uso inveterado, en un determinado territorio o aceptadas como un instrumento para regular las relaciones internacionales, disponen –en los actos oficiales- la ordenación y fijan las precedencias de Autoridades, de los Símbolos, Distinciones y Honores que configuran una imagen plástica de Poder”.




domingo, 19 de septiembre de 2010

MITOS Y REALIDADES DEL USO DE LA SERVILLETA


¿Se ha preguntado usted, amigo lector, cuál es el origen de la servilleta?
Le invito a realizar un viaje al siglo XV para conocer una de las grandes preocupaciones de un visionario: Leonardo da Vinci. He aquí el nacimiento de la servilleta.
Durante la temporada en que fue Maestro de Banquetes en la Corte de Sforza, Leonardo da Vinci, mostró gran preocupación por la suciedad que los manteles mostraban luego de las comidas ofrecidas en el palacio.
Era costumbre en casa del Señor Ludovico, de amarrar conejos adornados con cintas a las sillas de los convidados a su mesa, de manera que pudieran limpiarse las manos impregnadas de grasa sobre los lomos de los pobres animalitos.
Esta costumbre, así como la que tenía el Señor de limpiar su cuchillo en los faldones de sus vecinos de mesa, no era del gusto de Leonardo que se preguntaba ¿por qué no puede, como las demás personas de su corte, limpiarlo en el mantel dispuesto con este propósito?
Pero al inspeccionar los manteles, luego que los comensales abandonaban la sala de banquetes, hallose contemplando una escena de tan completo desorden y depravación, más parecida a los despojos de un campo de batalla que a ninguna otra cosa y consideró que su labor prioritaria, antes que pintar cualquier caballo o retablo, era la de dar con una solución.
Dio con la solución, proporcionando a cada comensal su propio paño que, después de ser ensuciado por sus manos y cuchillo, podría plegar para de esta manera no profanar la apariencia de la mesa con su suciedad.
Así lo hizo, una noche presentó la mesa con lienzos individuales colocados frente a cada comensal, con diferentes diseños de doblado, algunos tenían formas de pájaros, flores y palacios que él mismo había creado. Sin embargo, para gran desilusión del maestro, ningún invitado supo cómo usarlos...
Pietro Alemanni, embajador florentino en Milán relata lo sucedido en aquella velada: “Algunos se dispusieron a sentarse sobre él. Otros se sirvieron de él para sonarse las narices. Otros se lo arrojaban como un juego. Otros aun envolvían en él las viandas que ocultaban en sus bolsillos y faltriqueras. Y cuando hubo acabado la comida, y el mantel principal quedo sucio como en ocasiones anteriores, el maestro Leonardo me confío su desesperanza de que su invención lograra establecerse".
Luego de este relato, podríamos suponer que Leonardo da Vinci incurrió en un error de comunicación, pues si le hubiese informado a “su señor” cuál era la finalidad de ese trozo de tela y cómo usarlo se habría ahorrado la mencionada decepción.

Regresando al siglo XXI
La servilleta, vocablo proveniente del francés serviette , tiene una finalidad muy concreta, ya sea que se la coloque en una mesa formal o informal, no es un elemento de decoración más.
Además de utilizarla en la mesa, también conviene acompañar una copa de vino o espumante, un cocktail o cualquier otro tipo de bebidas hasta una taza de té o café o un simple vaso con agua con una servilleta adecuada en textura y tamaño.
Generalmente, las servilletas forman parte del juego de mantelería, es decir, son del mismo color y tejido que el mantel o los individuales que se colocan en cada ocasión. Pero atención, siempre deben ser de telas absorbentes sin “perder pelusa”, ya que ésta quedará indudablemente adherida a las prendas de los comensales.
Si disponemos de individuales sin servilletas que los acompañen, entonces, lo conveniente es elegirlas de color neutro que combinen con el arreglo general de la mesa, pero nunca suplantarlas por las de papel.
Este tipo de servilletas son ideales para reuniones numerosas, recordemos que si invitamos a nuestra casa a un reducido número de amigos siempre colocaremos servilletas de tela.
En el caso de las servilletas de papel, es ideal optar por unas de buena calidad. En el mercado, las podemos encontrar con múltiples diseños y sin dudas hallaremos el adecuado para el tipo de reunión que estamos organizando. Recuerde no utilizar las servilletas promocionales de papel que proveen las empresas de catering, esas envíelas al cajón del olvido.
Cuando asistimos a una comida, en una casa de familia, el anfitrión o anfitriona es quien primero toma la servilleta siendo ésta es la señal para que los demás comensales hagamos lo mismo.
En un restaurante o cuando concurrimos a una fiesta, lo primero que haremos al sentarnos a la mesa, es tomar la servilleta y colocarla sobre nuestra falda sin desplegarla completamente. Está totalmente prohibido usarla como babero.
Durante el transcurso de la comida, la servilleta no se usa para otro fin que no sea para limpiar la boca antes y después de beber o para quitar un pequeño resto de comida de los labios.
Si se le cayera al suelo, no la levante. ¿Qué hacer entonces? Solicitarle, discretamente, al camarero que le proporcione una servilleta limpia.
Existen diferentes tipos de medidas de servilletas, por ejemplo: las de cocktail suelen ser de 12 x 22 cm; las de té de 25 x 25 cm; las de desayuno de 30 x 30 cm y éstas pueden ser reemplazadas por las del almuerzo que son de 40 x 40 ó 50 x 50 cm.
Las servilletas deben ser todas iguales. No resulta elegante colocar en los sitios que ocuparán las señoras, una pequeña servilleta colorada para que no se note el lápiz labial al limpiarse la boca. En la actualidad, existen excelentes productos de limpieza capaces de quitar hasta la mancha de rouge más rebelde.
No existe ninguna regla escrita que nos indique cuál es el lugar que la servilleta ocupa en el armado de la mesa. Por tal razón, es aceptable colocarla –siempre doblada en cuatro o en forma de triángulo- sobre el plato, a la izquierda de éste junto a los tenedores o bien a la derecha del comensal. Si la servilleta tuviera un monograma o bordado, lo ideal será que el doblado de la misma permita lucirlo.
Jamás deberán ser introducidas dentro de las copas ni realizarles artísticos dobleces, pues la servilleta debe ser manipulada únicamente por quien va a utilizarla. Los dobleces de “fantasía”, implican que quien los realizó haya tenido que manipularlas hasta lograr la figura final afectando la higiene y pulcritud debidas.
Los servilleteros se usan exclusivamente en nuestra casa, una vez que nos sentamos a la mesa quitamos el aro que sujeta la servilleta y lo dejamos a nuestra derecha durante toda la comida sin jugar con él. Nunca deberán ser integrados al arreglo de las mesas formales o de restaurantes.
Si por cualquier circunstancia debiéramos levantarnos de la mesa, dejaremos la servilleta ligeramente plegada a la derecha del plato. Por ningún motivo, debe ser depositada sobre la silla, pues como dijimos anteriormente el uso correcto de la servilleta es para limpiar los labios y no para reservarnos la silla, puesto que la silla ha sido diseñada únicamente para depositar una parte de nuestro cuerpo…
Al finalizar la comida, la servilleta no se pliega como la encontramos al comienzo, sino que se deja de manera natural a nuestra izquierda pero sin hacerla un bollo. Si hemos tomado algún alimento o bebida que la han manchado en exceso, cuidaremos de no dejar la mancha a la vista.
En la historia, otros usos se le han dado a la servilleta. Pablo Picasso solía dibujar en ellas durante las comidas. Se ha dicho también que Federico García Lorca utilizó una servilleta para dedicar un texto escrito en gallego a Betanzos.
A diferencia del gran Leonardo, no existe prueba fehaciente del misterioso poema del autor granadino.

por Edith Pardo San Martín
(www.edithpardosanmartin.com)

miércoles, 8 de septiembre de 2010

SALUDOS INTERCULTURALES


Año nuevo judío.

La primera estrella del día 8 de septiembre, marcará el inicio de las celebraciones del nuevo año, 5771. Esta festividad se extenderá por dos días, entre el 9 y el 10 de septiembre (primero y segundo día de tishrei, un mes en el calendario hebreo).

El shofár se toca durante la plegaria matutina. El sonido de este cuerno, casi siempre de carnero, llama a los judíos a la meditación, al autoanálisis y al arrepentimiento. Es el primero de los días de arrepentimiento e introspección, de balance de los actos y de las acciones realizadas, de plegaria y sensibilidad especiales (Aseret Yemei Teshuva) que terminan con el Yom Kippur (Día del Perdón).

En Rosh HaShaná (en hebreo: ראש השנה transliterado ro’sh ha-shānāh, "cabeza del año"), es costumbre saludar con expresando "Shaná Tová", que es el saludo más simple y oportuno y significa "Buen año".

Si se desea, se puede agregar "meborejet", lo que quiere decir "y de bendición".

miércoles, 25 de agosto de 2010

REFLEXIONES DURANTE UN VIAJE EN AUTOBÚS



¿Será que nos falta comunicación o ya no nos respetamos? Esta pregunta retórica vino a mi mente durante un viaje en autobús. Por cierto soy de ese tipo de personas que observa atentamente todo los que sucede a su alrededor. Así es como aprendo a “leer” en las personas, mediante sus movimientos corporales y principalmente el mensaje de sus rostros, el enojo, la violencia reprimida, la felicidad, la preocupación y tantos otros que la lista se convertiría en interminable.

De allí mi duda, pues considero que saludar a quien conduce un medio de transporte o que nos atiende en un comercio o simplemente que aborda el elevador junto a nosotros, es la actitud básica de toda persona que se precie de tal.

Durante mi viaje, que tuvo una duración de veinte minutos, he escuchado solamente a dos personas saludar: una señora que vestía humildemente y cuyo semblante estaba iluminado por una gran sonrisa y otra quien este relato escribe. Cuántas veces nos cruzamos por la vida, con personas que lucen estupendos trajes y joyas aunque sus modales y educación dejan mucho que desear…

La buena comunicación con nuestros semejantes, no es cuestión de vestimenta, poder adquisitivo o status social, simplemente es reconocer en el otro a una persona con alma y espíritu, con talentos y valores, que por ser creatura merece una comunicación cortés y generosa de nuestra parte.

La expresión del conductor al escuchar mi saludo y un “gracias” fue de incredulidad, tanto así que apenas balbuceó un “hola”; sin embargo, al ser saludado por mi “compañera de cruzada” su actitud ya había cambiado. Quizás he podido infundir, en este señor, una dosis de recuperación de los valores elementales de toda sociedad.

Estamos inmersos en una época que por su vértigo, hace que la comunicación entre los seres humanos sea exclusivamente profesional o con un objetivo meramente práctico. Los horarios, las ocupaciones y preocupaciones han conseguido que la sociedad haya dejado de lado la buena comunicación, cuyo principal sostén es el respeto por los otros.

Desde nuestra profesión mucho podemos hacer y estamos contribuyendo en el día a día, educando a nuestros hijos y a los hijos de otros, dictando seminarios, escribiendo y divulgando que la cortesía y la comunicación son inseparables.
 
Como muchos no pienso darme por vencida y perseveraré en mi objetivo: lograr que el pequeño grano de mostaza se convierta en árbol.








lunes, 16 de agosto de 2010

17 de agosto-Paso a la Inmortalidad del Gral. José Francisco de San Martín

Máximas
redactadas por el General San Martín
para su hija Mercedes Tomasa

  • Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que no perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos.
  • Inspirarla amor a la verdad y odio a la  mentira.
  • Inspirarla a una gran Confianza y Amistad pero uniendo el respeto.
  • Estimular en Mercedes la Caridad con los Pobres.
  • Respeto sobre la propiedad ajena.
  • Acostumbrarla a guardar un Secreto.
  • Inspirarla sentimientos de Indulgencia hacia todas las Religiones.
  • Dulzura con los Criados, Pobres y Viejos.
  • Que hable poco y lo preciso.
  • Acostumbrarla a estar formal en la Mesa.
  • Amor al Aseo y desprecio al Lujo.
  • Inspirarla amor por la Patria y por la Libertad.