sábado, 15 de septiembre de 2012

COCHERA Presidencial, un edificio inadvertido en plena “City porteña”

El que transite en la ciudad de Buenos Aires por la Avenida Leandro Nicéforo Alem al 800 probablemente le preste poca atención a un edificio de dos pisos con frentes de ladrillos ennegrecidos por el hollín, oculto entre los árboles, colectivos, automóviles y torres del microcentro.

Sin embargo, el observador atento no dejará escapar nuevamente su mirada cuando sepa que ese edificio alberga nada menos que las históricas cocheras de la Presidencia de la Nación.

No hay muchos datos sobre el edificio pero probablemente se construyó a finales del siglo XIX y durante la presidencia de Julio Argentino Roca comenzó a albergar las caballerizas de la presidencia.

Con el pasar de los años se desarmaron los establos y se retiraron los carruajes para dar lugar al estacionamiento de los automóviles de uso oficial, función que sigue cumpliendo hoy en día.

Fachada de la Cochera y Caballeriza Presidencial en 1916: 

Fachada de la Cochera Presidencial en la actualidad:

Lorenzo Rotgé, cochero presidencial entre 1921 y 1953, afortunadamente le describió los interiores del edificio a la revista “Lea y Vea” en una publicación del año 1962, la que nos sirve como valioso testimonio de la época:

“¿Saben cuál era el marco para todo esto, cuando guardábamos en Leandro Alem 852?

Un salón con mayólicas, pequeñas palmeras interiores, metales y pisos como espejos. Los marcos de las puertas, así como los cabezales de los boxes eran de bronce bruñido. Todos los patios tenían alfombras rojas. Fue necesario cubrirlos porque estaban demasiado lustrados y los caballos resbalaban en ellos.
La caballeriza fue construida durante el gobierno de Roca.
Los pesebres tenían las paredes azulejadas y la entrada estaba cubierta por una cortina de terciopelo marrón.
El lecho de los animales era de paja trenzada.
Sobre cada una de las columnas situadas entre los boxes, había un vaporizador de bronce con perfume “Cuero de Rusia”.
Los jovencitos del lugar venían a pedirme que los dejase estar un ratito en la cuadra, para que la ropa se les impregnase de aquél aroma.
Y aquellos caballos...¡qué hermosos animales! Recibían los mejores alimentos y a horario. Por la noche se los tapaba con cobijas de lana y en invierno, cuando llevaban al presidente y tenían que esperarlo en la calle, eran cubiertos con mantas de un paño color azul, forradas en astrakán, con el escudo nacional bordado en oro.”

Además de las memorias de Lorenzo también nos quedan las fotografías de las cocheras tomadas en el año 1916 para el álbum de “La Presidencia de la República Argentina 9 de julio de 1916″

Fotografía de las cocheras dónde se observa la sala dónde guardaban
los arneses para los caballos:


Fotografía de las caballerizas:
 

Fotografía de la sala dónde se guardaban las libreas, los uniformes que utilizaban los cocheros desde la presidencia de Sarmiento:


Fotografía del interior de la cochera con la carroza presidencial adquirida durante el mandato de Sarmiento:


Según el Complejo Museográfico provincial “Enrique Udaondo”, dónde se conserva esta carroza desde mediados del siglo XX, fue “Adquirida por el Gobierno en 1870, época en que ejerció la primera magistratura del país Domingo Faustino Sarmiento. Fabricada en París por la firma Delaye y Compañía y llevada a los Estados Unidos dónde fue comprada. Caja de madera de fresno pintada en negro. Ventanilla con cristales biselados. Tapizada en seda. En su exterior ostenta numerosos adornos de cobre plateados, labrados, cincelados y calados. Lleva cuatro faroles redondeados y estribos plegadizos. Fue utilizada por los presidentes Sarmiento, Avellaneda, Roca, Juárez Célman, Pellegrini y Sáenz Peña.”

Fotografía de la carroza en la actualidad durante la exhibición de vehículos históricos en la ciudad de Luján.


Así como en las carrozas de la realeza europea se coloca el escudo de armas de la familia reinante, en esta carroza presidencial se colocó el Escudo Nacional Argentino en las puertas, los tiradores, el coronamiento y en el asiento delantero para el cochero: 


Fotografía del interior del mismo carruaje tapizado en seda:


Fotografía del interior de las cocheras en 1916 con la carroza de los Gobernadores de la Pcia. de Buenos Aires:


Según el Complejo Museográfico Enrique Udaondo, que también conserva esta carroza desde mediados del siglo XX, “Es una berlina de lujo. Fue estrenada por Valentín Alsina y sus ministros en mayo de 1857 y estuvo en uso hasta 1893. Construida en París por el célebre fabricante de carruajes Víctor Lelorieux. Presenta descanso para el lacayo y pescante para dos personas cubierto por una gualdrapa de paño azul con flecos, galones y borlas, escudos provinciales en los laterales, interior de brocado de seda (capitoné). Tiene siete ventanillas forradas en terciopelo con cristal biselado y cortinas de seda blanca. Los estribos son plegadizos. La caja está totalmente pintada de negro con rebordes de plata aplicada. Los faroles son de plata cincelada.”

Fotografía de la carroza en la actualidad en una de las salas del Complejo Museográfico Enrique Udaondo en la ciudad de Luján: 

Detalle del escudo de la Confederación Argentina y del espacio para el lacayo en el sector trasero de la carroza:

El interior de la misma carroza tapizado en seda:

Fotografía de otra de las carrozas presidenciales (calesa) en uso en 1916:


Es la misma carroza que trasladó a la Infanta Isabel de Borbón en los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo en 1910. Podemos ver a la Infanta dentro de la carroza en la fotografía ubicada debajo, y el Escudo Nacional Argentino señalado con un círculo rojo:


Fotografía de otro carruaje presidencial en uso en 1916:


Este carruaje se utilizó para trasladar al Príncipe Humberto de Saboya en su visita al País en 1924. Lo podemos ver saliendo de la Casa Rosada en la siguiente fotografía guardada en el Archivo General de la Nación: 


Fotografía de Lorenzo Rotgé con el mismo carruaje en Campo de Mayo en 1962, donde permanece actualmente:


Otro carruaje presidencial en uso en 1916:


Como comenté anteriormente, a mediados del siglo XX las caballerizas se desarmaron para dar lugar al estacionamiento de los vehículos oficiales de la presidencia. Sin embargo todavía se conservan algunos restos de la decoración original como son los cerámicos sobre el ingreso (señalados con un círculo rojo en la fotografía ubicada debajo), y los vitrales que se llegan a ver si uno asoma la cabeza por el portón de entrada sobre la Avenida Leandro N. Alem 852.


Parece ser que además se están realizando obras de conservación, o al menos eso se deduce del llamado a licitación del año 2010 para el desmontaje y reconstrucción de la cúpula central del edificio:

A continuación les transcribo por completo la entrevista realizada por la revista “Vea y Lea” a Lorenzo Rotgé en el año 1962, en la que relata curiosísimas anécdotas de su labor como cochero presidencial durante 43 años:

Fotografía del artículo: 


“La gente se había volcado en las calles. Al paso de un caballo de buena estampa, que tiraba de un “milord”, los brazos cruzados sobre el pecho, las manos metidas en las bocamangas del saco, iba Marcelo Torcuato de Alvear rumbo al Congreso. De pronto, al acercarse a la Plaza Lorea, de entre el gentío, surgió un hombre corpulento en mangas de camisa. Saludaba con los brazos en alto agitando una libreta. Imprevistamente echó a correr hacia el carruaje. Cuando llegaba, Lorenzo Rotgé, el cochero, extendió una pierna y con el pie le dio en pleno pecho haciéndolo caer. La policía se acercó y lo detuvo. Debajo de la ropa llevaba una pistola. Fue un momento de tensión.

-¿Cuándo fue eso?

-Allá por mil novecientos veintitantos. Lorenzo Rotgé, que fue cochero de la Presidencia desde 1910, primero como suplente y en 1921 ya como titular, hasta 1953, evoca el suceso en silencio. La emoción le anuda la garganta con un lazo de nostalgia. Hojea fotografías, casi amarillas, que lo muestran conduciendo a distintos presidentes en diferentes épocas. El landó guiado por él, por ejemplo, que paseó al Cardenal Paccelli, Pío XII años después.

-Recuerdo —dice— su llegada, en 1934, en oportunidad de realizarse el Congreso Eucarístico. El espectáculo era realmente imponente. En el puerto los árboles eran racimos de gente, igualmente los techos de los vagones y las calles. Partimos rumbo a la Catedral. Mi cabeza era lo más parecido a un bombo. El camino estaba alfombrado de pétalos. La gente arrojaba flores desde los balcones al paso de la carroza. Nadie se imagina lo que un presente tan gentil puede significar cayendo desde un tercer piso encima de uno…
Sus pupilas, que están húmedas, se aclaran con una sonrisa y nos cuenta, así como al pasar, que también había “fans” en aquel entonces. Cuando llegó Humberto de Saboya, “el principino”, las niñas le arrancaban botones y jirones de ropa que llevaban como trofeos. Al bajar de la carroza, una de ellas se le acercó, pero fue empujada por otras. Trastabillando chocó con los escalones del coche y cayó de espaldas, con las piernas al aire, las que agitaba tratando de recuperar la verticalidad. Uno de los lacayos tuvo que ayudarla a incorporarse rompiendo todo el ceremonial.

El ex cochero, mediana estatura y cabellos blancos, que tiene ahora 86 años, vive con su hija en el pueblo de San Martín, aledaño a la Capital. No muy lejos, en la Escuela Militar de Equitación de Campo de Mayo, duermen sus sueños de glorias pasadas los que fueron carruajes presidenciales. Entre ellos la calesa que condujo a la Infanta Isabel durante los festejos del Centenario.

Don Lorenzo va periódicamente a ver las carrozas que durante tanto tiempo lo tuvieron a él en el pescante. Pasa sus manos sobre las ruedas, como en tanteo de caricia. Los coches están limpios y cuidados, pero él siempre descubre una mota de polvo. Cada uno de ellos es un símbolo del pasado. Berlinas, calesas, un milord.

-Con este landó lo perdí al príncipe de Gales —dice.

-Cuéntenos.

-Pues sí. Yo conducía este coche llevando al príncipe. En determinado momento miro por una vidriera (el protocolo no nos permite darnos vuelta) y veo el carruaje vacío. Me vuelvo entonces para asegurarme. ¿Qué había pasado? Pues que se había apeado al pasar frente al café de Hansen. Era un hombre muy precavido. Siempre llevaba consigo un grueso bastón-vaso lleno de whisky escocés…

Volvemos a la realidad. Estamos otra vez en el galpón. Guardados por vitrinas, se halla un amplio surtido de ropa de cocheros, lacayos y postillones. Entre ellos, la librea, para usar con tricornio y peluca, que trajera Sarmiento. Calzado de todo tipo, arneses, guarniciones y sillas para atalajar a la “D’Aumont”.

-¿Qué es atalajar a la “D’Aumont”?

-Se llama “D’Aumont” al tronco de dos caballos, y gran “D’Aumont” al de cuatro o más.

Y ahora es don Lorenzo quien hace preguntas:

-¿Saben cuál era el marco para todo esto, cuando guardábamos en Leandro Alem 852? Un salón con mayólicas, pequeñas palmeras interiores, metales y pisos como espejos. Los marcos de las puertas, así como los cabezales de los boxes eran de bronce bruñido. Todos los patios tenían alfombras rojas. Fue necesario cubrirlos porque estaban demasiado lustrados y los caballos resbalaban en ellos. La caballeriza fue construida durante el gobierno de Roca. Los pesebres tenían las paredes azulejadas y la entrada estaba cubierta por una cortina de terciopelo marrón. El lecho de los animales era de paja trenzada. Sobre cada una de las columnas situadas entre los boxes, había un vaporizador de bronce con perfume “Cuero de Rusia”. Los jovencitos del lugar venían a pedirme que los dejase estar un ratito en la cuadra, para que la ropa se les impregnase de aquél aroma. Y aquellos caballos. . . ¡qué hermosos animales! Recibían los mejores alimentos y a horario. Por la noche se los tapaba con cobijas de lana y en invierno, cuando llevaban al presidente y tenían que esperarlo en la calle, eran cubiertos con mantas de un paño color azul, forradas en astrakán, con el escudo nacional bordado en oro.

-¿Recuerda usted qué presidente fundó la cochera?

-Comenzó con Rivadavia, quien adquirió, para su uso personal, un hermoso landó. Tenía cómodos asientos para los lacayos. Después se continuó con Sarmiento. Había mandado construir otra gran carroza, con finísimos cristales, tapizada en raso blanco, incrustaciones de nácar y guarniciones de plata. Juárez Celman, Figueroa Alcorta y Roque Sáenz Peña, enriquecieron la colección de vehículos, arneses, uniformes y el plantel de equinos de raza Haknesy (inglés) con sucesivas adquisiciones.
Lorenzo Rotgé recuerda un episodio singular. Durante la primera presidencia de Yrigoyen y cuando se encaminaba hacia el Congreso, en la esquina de Paraná y Avenida de Mayo un grupo de hombres desenganchó los caballos y condujo el coche hasta el Parlamento. Desde entonces, creo, Yrigoyen ni quiso subir nunca más. Inmediatamente dictó un decreto suprimiendo el protocolo. Nada le molestaba tanto como vestirse de gala. Nunca vi nadie más sencillo. Tanto que no quiso ir a vivir a la residencia que le destinaron y continuó habitando en la casa existente en la calle Brasil, entre Bernardo de Irigoyen y Lima.

-¿A qué presidentes extranjeros condujo?

-A Estigarribia, Morinigo, Getulio Vargas…

-¿Qué puede decirnos de ellos?

-De Morinigo casi nada. Era un hombre muy serio. Vargas vino durante la presidencia de Justo. Todo había ido bien hasta el domingo en que se corrió el premio Brasil en el Hipódromo de Palermo, al que quiso asistir. Salimos de la embajada sin ningún inconveniente, pero al llegar a la avenida Alvear había tanta gente que se asustó. Nuestro presidente le dijo que no temiese nada, pues el pueblo argentino era muy cordial y se lo manifestaba.

-¿Cuál fue su último viaje?

-En 1953, llevando al presidente de El Líbano, Camille Chamoun. Un hombre joven, vestido a la usanza occidental, pero con un gorro rojo al estilo de su país. Era simple y agradable y entendía bastante el castellano. Después ya no pude trabajar más. Estuve muy enfermo y me jubilaron ese mismo año, cuando todos pensaban que iba a morirme.

-¿De cuánto es su jubilación?

-De tres mil ochenta pesos.

-¿Tuvo algún accidente durante su trabajo?

-Sí, en 1951. Un cabañero le había regalado al presidente cuatro caballos y yo se los estaba amansando. Llevaba dos de ellos atados a un coche por los bosques de Palermo. De improviso se asustaron y corrieron hacia un árbol, rompiendo la vara del coche. Como no solté las riendas me arrastraron un trecho, rompiéndome un brazo y una rodilla y hundiéndome algunas costillas.

-¿Le gustaría volver a ser cochero?

-Desearía ver nuevamente al presidente yendo en carruaje a recibir embajadores, a huéspedes ilustres, a la apertura de sesiones parlamentarias e iniciando el desfile del 9 de Julio, como antes…

La voz se le empaña mientras rememora…
Salimos. El sol declina sobre Campo de Mayo. Dentro de un galpón ha quedado, acariciando reliquias, un hombre enamorado del pasado. Se llama Lorenzo Rotgé. Tiene 86 años, los cabellos blancos y la salud quebrantada. Es el último cochero presidencial.

Para finalizar quisiera agregar que, en mi opinión, sería ideal agrupar las carrozas oficiales de la presidencia en una sola colección en vez de tenerlas dispersas en Campo de Mayo y el Complejo Museográfico Udaondo, y así exhibirlas al público en un edificio acondicionado para la ocasión. Un buen ejemplo es las Royal Mews del Palacio de Buckingham en Londres.
dónde se exhiben las carrozas que utiliza la Familia Real Inglesa desde el siglo XVII:


Agradezco al señor Sergio Kiernan por haber publicado este artículo en la sección m2 del diario Página 12:

Autor Pablo Chiesa
 
Fuentes
Álbum de “La Presidencia de la República Argentina, 9 de Julio de 1916″.
Revista “Vea y lea” año 1962.
Museo de la Casa Rosada.
Complejo Museográfico Provincial “Enrique Udaondo”.
Archivo General de la Nación.
Aclaración: Las fotografías publicadas con marca de agua no son propiedad del blog Mirada Atenta, se les coloca la marca como medida de protección de la investigación. Como Versailles en sus colecciones, y de hecho, hasta el Museo Nacional.

lunes, 10 de septiembre de 2012

La cultura del esfuerzo, un valor pilar de la marca personal



Por Guillem Recolons 

A menudo tendemos a minimizar el mérito de aquellos que llevan 5, 15 o 30 años trabajando por una idea o proyecto. Pensamos que en su día lo tuvieron fácil, que no tuvieron competencia. Falso.

Muchas de las personas que emprenden un proceso de branding personal tienen en mente trabajar el tema durante un mes o dos como máximo. Y después, … Milagro! ya esperan ser los reyes del mambo. Falso.

Otros entienden que el proceso inicial puede durar 3 o 4 meses pero que después es cuestión de dedicarle 10 minutos al mes. Falso.

Lo único verdadero es que, salvo herencias y loterías, quien quiera salir adelante se lo tiene que currar. Con el branding personal pasa lo mismo. Es un proceso que no se detiene, es continuo. Cualquier bajada de guardia puede suponer tener que volver a empezar. Nos guste o no, necesitamos las rutinas; lo sé, muchas personas las odian. Pero son indispensables.

Cuando le planteo a un amigo o cliente la posibilidad de tener su propio blog para apoyar la transmisión de su mensaje, a menudo oigo la expresión “no tengo tiempo“. ¿No? ¿No tienes tiempo de invertir en ti? ¿Hay algo más importante?

Planteo algunas ideas que nos pueden ayudar a mantener o mejorar la percepción que los demás tienen sobre nosotros, nuestra marca:
  • Empieza por el principio, por conocerte mejor, por saber en qué eres bueno, por conocer tu reputación. Eso es un trabajo de autoconocimiento. Lo puedes hacer con un coach o lo puedes hacer por libre, pero es un trabajo que te llevará algunas semanas. Tendrás que esforzarte en preguntar a los demás cómo te ven, solo así sabrás qué marca dejas. Es una investigación personal que merece la pena llevar a cabo.
  • Dedica otras 3 o 4 semanas a construir un destino (si no lo tienes ya) a largo plazo, un sueño, una visión. Inspírate leyendo a clásicos y a personas que cumplieron su sueño. Cuando lo tengas, crea tu hoja de ruta, tu estrategia para llegar a ese destino. No olvides ayudarte de la intuición y de la creatividad, pero sobre todo, hay un trabajo de muchas horas y días.. Se trata de analizar quién quieres ser.
  • Llegados a este punto, comunícalo, descubre cómo puedes trasladar tu mensaje a los públicos que hayas elegido. Y no olvides que la red no lo es todo. Compartir un café con un conocido puede dar más frutos que 300 RT (retweets). Aprende a combinar el mundo de los átomos con el mundo de los bits, y vigila constantemente tu reputación.
  • Y lo más importante, mantén la guardia alta. Actualiza tu hoja de ruta, ponte al día con la literatura de tu sector, pon en crisis tu modelo si ves que no los frutos esperados, pero lo más importante: INSISTE, INSISTE, INSISTE.

martes, 26 de junio de 2012

“Todo cambia, cambian las cosas y cambiamos nosotros. Lo único que permanece es el devenir.” Heráclito



Muchas personas coincidirán conmigo al pensar que el cambio es propio de la actividad humana. Otros pensarán que es mejor permanecer en lo ya conocido, quizás por costumbre, por comodidad o por temor a cambiar paradigmas.

Personalmente considero que el cambio es necesario en nuestras vidas. La pregunta es ¿qué tipo de cambio? Aquel que nos permita crecer, evolucionar, ampliar nuestros horizontes culturales para poder comprender a aquellos que nos rodean: “pequeños cosmos” (Santo Tomás de Aquino) con los que interactuamos en nuestro día a día.

Soy de esas personas que asimilan “cambio” con “evolución”, con crecimiento espiritual, con re-crearse, no me imagino  en la postura clásica de reticencia.

También relaciono el cambio con la creatividad,  al decir de Edward de Bono (Doctor en Medicina y autor de “El pensamiento lateral” Manual de creatividad): “el pensamiento creativo implica salirse de las pautas establecidas para mirar las cosas de forma distinta”

Cambio y creatividad se unen cuando estamos preparados para crecer, para dar el salto.

Dice Stephen Covey “el mundo es un lugar que ha cambiado mucho”, podría agregar que es necesario y, quizás prudente, subirnos a ese proceso de cambio. Comprender y asimilar el cambio nos permitirá prosperar como personas, con la individualidad y la libertad que el Creador ha inspirado en cada uno.

He aquí lo que me ha motivado a plantearme un nuevo desafío: el cambio del Blog Bitácora de Protocolo y Ceremonial argentino por Bitácora de Edith Pardo San Martín.

¡Bienvenidos al cambio!

sábado, 3 de marzo de 2012

Curiosidades gastronómicas - El loco inventor de la palabra gastronomía: Grimod de la Reynière


Extravagante desde donde se lo mire, indagamos en la vida de uno de los pilares y principal referente de la crítica culinaria moderna. 

 
Persona y personaje

Nuestro hombre se llamaba Alexandre Balthasar Grimod de la Reynière, pero pasó a la posteridad con el nombre con que firmaba sus Almanaques Gastronómicos, que casi todos los expertos coinciden en considerar que se trata de los primeros escritos que contienen una crítica gastronómica tal como la conocemos en la actualidad.

Nació persona y personaje a la vez, porque al nacer sin sus manos -nunca se pudo aclarar si fue un defecto de nacimiento, o un accidente en su primera infancia- su padre encarga a Suiza un mecanismo que termina siendo como un par de pinzas que le permitían a su hijo el tomar objetos sin reparar en su discapacidad.

Siempre despreció de manera pública y notoria a su señora madre. La dama eligió ignorar que había tenido un hijo con tales defectos, optando por no verlo nunca, y el hijo, cuando llegó a la edad apropiada no tuvo mejor idea que imaginar para su madre las profesiones más atroces que su mente pudiera concebir. Decirle al mundo que se trataba de una maritornes de baja reputación, casi se podría decir que fue un elogio, comparado con otras lindezas que saldrían de su boca y de su pluma.

Quizás este agrio panorama inicial, fue el que lo volcó a la ironía más ácida y a un cinismo casi cruel. O sin "casi", dependiendo de su crítica. Lo que hizo que no pocos pensaran que sus formas de conducirse, sus extravagancias, realizadas con cierto señorío, anticiparon la época en la que reinaría el Beau Brummell, prototipo universal del dandismo. En medio de una sociedad que se vestía con los colorinches más atrevidos, por ejemplo, él eligió que su indumentaria nunca se apartara del negro y el blanco.

Usaba pelucas gigantes, lo que hizo que un día en el teatro, un caballero sentado detrás de él, abriera una suerte de "ventana" en el pelambre para poder ver la obra. Cuando nuestro hombre advirtió el desaguisado, increpó al insolente, quien tras disculparse, entabló con esta extravagante figura, una amistad de por vida.
 
Y una más: como sus pinzas le dificultaban quitarse el sombrero para saludar, volvió a pergeñar otro ingenio mecánico que hacía que se levantara discretamente al momento de accionarlo. Persona y personaje, sin duda, que daría a su vida un sentido teatral, que habría de bordear el oprobio permanentemente.

La rusa o la francesa

Los banquetes que organizaba fueron pioneros en la adopción del sistema "a la rusa" de servicio, como contraposición del habitual "a la francesa". El ruso tenía la particularidad del servicio plato a plato, con el cambio de platos y cubiertos con cada nuevo plato. El francés, consistía en poner todo lo que se iba a comer sobre la mesa de una vez y listo.

Este sistema francés tenía el enorme problema de que se servía lo frío y lo caliente, lo dulce y lo salado, todo junto. Los platos eran siempre los mismos, al igual que los cubiertos. De donde, lo que pudiera parecer una extravagancia en su época, en la nuestra tiene el mérito de mayor sentido común, al menos para buena parte de la cultura occidental.

Crítico teatral

Tenía veinte años cuando comienza a escribir magníficas y muy leídas críticas teatrales. Las publica inicialmente en el Journal des Théâtres, que finalmente desaparece, y entonces sigue publicando en el Journal Helvétique de Neuchâtel. Por fin, publica una obra completa sobre el tema que llamó Reflexiones sobre la decadencia del gusto dramático, la de los teatros en general y de la ciudad de Lyon en particular. Casi no hacía falta adentrarse en el texto para comprender plenamente el sentido de esta obra.

Lo gastronómico

Del teatro pasa a reflexionar sobre la escena gastronómica y la buena disposición a la cortesía que debe tener un gourmet. De su pluma surge la publicación periódica de El Almanaque de los gourmets en 1803, que se continuaría con el Manual de anfitriones en 1808. Este último es citado y le sirve de antecedentes al gran Billat-Savarin para escribir su Fisiología del gusto en 1825, que se olvida de citarlo.

Esta tendencia a hablar de gastronomía y no de gastrología o gastrosofía, fue porque broma va, broma viene, consideraba a la primera como parte del mundo del nomos, de las reglas. Todo en la gastronomía conduce a normas precisas contenidas en las recetas; como a normas precisas que se deben respetar en los banquetes y las comidas. 

El irrumpe en el mundo de la gastronomía participando en 1780 en La ilustre y voraz sociedad de los miércoles, con 17 participantes. Las tenidas son en el establecimiento conocido como Lebacque, y sus miembros se denominaban a sí mismos de acuerdo a las particularidades físicas que ostentaran. Uno que tenía una prominente papada se denominaba Señor Pavo. Al mismo Grimod, con el triste asunto de sus pinzas, se lo llamó Maese Cangrejo. 

Con la idea de "mirar la ciencia gastronómica como la primera y más alta de todas", funda al mismo tiempo La sociedad universal de los papamoscas que se reunía los días sábados. El número 17 vuelve a jugar un papel, porque aquí es obligatorio beber 17 tazas de café. El secretario de la sociedad distribuye cada tanto el azúcar necesario, salvo en el caso del primo de Grimod, que podía hacerlo cuando lo deseara, luego de haber recibido su autorización con la fórmula: "¡azucárese, primo!"

Los Almanaques

De estas comidas surgen sus críticas a los platos que van proponiendo distintos cocineros, platos que a la vez que eran probados, eran bautizados por los asistentes. De allí nacieron denominaciones como "arroz a la Condé; filetes de lenguado a la Crécy; arvejas a la francesa; alcauciles a la italiana.". A mí me queda claro que la Nouvelle Cuisine, el Gato Dumas no sé, abrevó en estas fuentes para sus poéticos menúes.

Se llegaron a realizar 465 comidas anuales, lógicamente financiadas por los dueños de restaurantes. Grimod introdujo la costumbre de no pagar por probar. Todo acontecía en el mismo año, 1783 en que nacía un gran, enorme cocinero: Antonin Carême.

Esos años todavía pertenecían al denominado Antiguo Régimen, por el que Grimod tenía poco aprecio, entonces saca otra obra: Reflexiones sobre el placer cuyo subtítulo reza: Cómo influye el teatro sobre las costumbres y el gusto.

En sus textos se ve el aprecio por las nuevas recetas y la innovación en la cocina. Llega a probar salchichón aderezado con una salsa de café y agua de colonia, sin destrozar a su creador. Se anticipa al pensamiento de Billat-Savarin: "Más vale encontrar una nueva receta que una estrella más en la Vía Láctea". Valora sobremanera el manejo de los tiempos y el fuego, al punto que nuestro contemporáneo Michel Onfray dirá: "La cocina es un arte del tiempo y de su dominio: Hefaistos, el amo del fuego, es pariente de Cronos, el padre del tiempo".

1801
 
Es la fecha en que se publica su obra fundamental a nuestros efectos: La gastronomía o el hombre del campo a la mesa. Como sucede con frecuencia en la actualidad, los primeros críticos o escritores gastronómicos son abogados. Es lo que tienen en común Berchoux, Grimod y Brillat, todos se siente llamados a normalizar la comida a través de sus escritos, siguiendo el llamado de sus profesiones originales. Es la Francia de los códigos napoleónicos: entre el 1800 y 1810 conocen la luz un código civil, otro de instrucción penal y por último el penal propiamente dicho.

Conclusión
 
Sus escritos en forma de crítica gastronómica, principalmente, le han dado la trascendencia que su autor deseó seguramente. Brillat-Savarin se cansó de copiarlo, en una época donde la propiedad intelectual no estaba para nada resguardada. Pero nadie le quitará a don Alexandre Balthazar Grimod de la Reynière, la gloria de su legado: llamar gastronomía.¡a la gastronomía! Y de haber dejado documentada meticulosamente lo que fuera la antesala de la que sería una época gloriosa de la cocina francesa. 

Extravagante desde donde se lo mire, indagamos en la vida de uno de los pilares y principal referente de la crítica culinaria moderna. 

Por Alejandro Maglione
Fuente: www.lanacion.com.ar
amaglione@lanacion.com.ar

viernes, 24 de febrero de 2012

Nuevas formas en el "duelo"

Las esquelas mortuorias son un aviso del fallecimiento de una persona que se publica en los periódicos con recuadro de luto y que suele indicar la fecha y el lugar de entierro, funeral, etc. No obstante, me parece que, al menos en Argentina y en concreto en Buenos Aires, su ciudad capital, aquellas han dejado de ser “avisos” para convertirse en un uso social que permite dar a conocer los sentimientos más variados de unas personas con respecto a un muerto en una nueva forma de duelo. 

Han pasado ya los tiempos aquellos de innumerables ofrendas florales y no llegan como antes a los velorios o tanatorios. Landrú, el gran humorista argentino, a quien aprecio mucho por colega y por persona, concibió, en inglés, unos adjetivos calificativos verdaderamente simpáticos. Ellos son los que rigen inconscientemente a muchas y a muchos en el momento de manifestar su duelo personal. Los términos son “in” y “out”. Es lo que está bien o es bien y aquello que no lo es.

Una empresa puede enviar una inmensa corona floral a un difunto. En cambio, los empresarios no lo harán  a título personal porque es “out” aunque no quieran admitirlo. La moda de las flores en los entierros no está perimida pero a ella le ha salido una competidora muy rentable. Son las esquelas mortuorias en los periódicos. Como nuestra REVISTA PROTOCOLO no las incluye me permito hacer algunas digresiones sobre un verdadero y muy rentable negocio.

Hasta no hace mucho tiempo era la familia quien participaba la muerte de uno de sus miembros. Hoy, en cambio, las esquelas han cambiado de contenido y de estilo. Es la nueva forma de manifestarse socialmente el duelo para  algunas personas. Más aun, hay quienes se apresuran a enviar sus esquelas al periódico con el fin de ganar de mano a otros. Las esquelas ocupan una buena parte de los llamados avisos y aparecen por el principio del  orden alfabético de los nombres de los difuntos. Si alguien desea ser bien notado es preciso que encargue su esquela rápidamente. Hace unos días pude observar cómo después de una participación familiar aparecía la siguiente: “El Estudio jurídico de los doctores NN.NN. participan con dolor la muerte del insigne abogado y jurisconsulto y hacen llegar a su familia su más sentido pésame”.

El ejemplo anterior nos lleva a reconocer esa manifestación social surgida  recientemente como agua de fuente. Si por duelo entendemos las demostraciones que se hacen para manifestar el sentimiento que se tiene por la muerte de alguien, parecería que el bufete no habría hecho algo malo. Pero tomaron ocasión de una defunción para hacer notar  su cercanía con la familia y, de paso, incluir una publicidad.

He tenido oportunidad de leer detenidamente unas cuatro o cinco páginas de un diario con las esquelas de un mismo difunto. Con sorpresa, pude comprobar que  en la redacción  aparece una nueva forma de duelo. He visto, por ejemplo las siguientes: “+ NN.NN. q.e.p.d. Querido Tom: Siempre te recordamos desde nuestro primer encuentro en Mónaco. Bobby, María, Agus, Nico, Maxi y Bárbara”.  ¿Puede  el difunto enterarse de esa esquela? Tampoco la familia lo podrá a menos que sean personas de la intimidad del muerto.

Otros ejemplos nos muestran la nueva forma de duelo: “+ NN.NN. q.e.p.d. Los del golf  te extrañaremos y en el momento de nuestro whisky sentiremos tu partida”. “+ NN.NN. q.e.p.d. Juan de Manzores y familia participan su fallecimiento y acompañan a Consuelo y sus hijos en estos momentos de dolor”. “NN.NN. q.e.p.d. Los vecinos de Avenida Callao 1700 participan su fallecimiento y lamentan la pérdida de su antiguo convecino”. “NN.NN. q.e.p.d. Patricia del Mar Olivos y familia despiden a la tan querida amiga de toda la vida”.

Estas nuevas formas en el duelo nos hacen pensar  un poco. Antes, cuando se enviaban ofrendas florales era posible leer los nombres de sus remitentes. Como los muertos no leen, eran las personas vivas quienes apreciábamos esos  gestos. En cambio, en los ejemplos citados, no son los muertos los que no se enteran. Tampoco los vivos podemos entender el significado de tantos escuetos mensajes.

Me han dicho que “se usa” y en ese “se usa” va la nueva forma de duelo. No es ni “in” ni “out”. Es un convencionalismo social. Las esquelas que he mencionado tienen un coste de unos ciento cincuenta euros cada una. Copio también del periódico uno que es más extenso: “NN.NN.q.e.p.d. Sebas querido: Siempre estarás en nuestro corazón. Te despedimos con todo nuestro amor e inmensa gratitud por haber tenido el privilegio de compartir nuestra vida a tu lado. Te amaremos siempre. No habrá otro igual, ninguno que se te parezca y agradeceremos por siempre el ejemplo que nos diste junto con tu cariño sin par. Los años que estuviste en nuestro colegio fueron siempre fecundos. Los profesores, los padres de los alumnos, los alumnos y los  directores recordaremos siempre tu sonrisa, tu buen hacer, tu paciencia. Por eso no podemos decirte adiós sino hasta muy pronto.”

Junto a esta nueva forma de duelo no han quedado atrás las esquelas tradicionales que trasmiten con dolor la  noticia de la muerte de una persona. Una publicada en el día de hoy dice textualmente: “NN.NN. q.e. p.d. Sus hijos Agustín, Ramón, Carmen, José María y Lucio participan su muerte e invitan a acompañarlos en la Misa de “corpore insepulto” en la capilla del Cementerio Memorial, hoy a las 10.00. Ruegan y agradecen  las oraciones por el eterno descanso de su alma”.

No deseo que los lectores españoles  exclamen: “Pues, oye, nos dejas pasmaos”.  Reitero y con mucho respeto, la aparición de una nueva forma de duelo. Es un arte verdadero la redacción de las esquelas ante la muerte de nuestros familiares y amigos. No serán ni “in” ni “out” porque en ellas pondremos siempre el afecto y el cariño.

Por Roberto Sebastián Cava
Fuente: www.revistaprotocolo.es 

lunes, 30 de enero de 2012

Comunicar es saber escuchar

El silencio atento, condición para anunciar la gran Noticia

Nos encontramos en la “contracultura del ruido”: el silencio se ha convertido en un bien escaso, costoso y poco apreciado. Benedicto XVI nos sorprendió en el día de san Francisco de Sales, patrón de los periodistas, con un original mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones, donde pone de manifiesto que los nuevos evangelizadores serán buenos comunicadores si saben integrar “silencio y palabra” como elementos integrantes y necesarios en el anuncio de la Buena Noticia en la actual cultura mediática.

La comunicación moderna está saturada de verborrea. En las innumerables tertulias sobre cualquier tema, los participantes se pisan unos a otros en el tomar la palabra, la fragmentación del discurso es patente, y la síntesis final es difícil de hacer o no interesa a nadie. Como dice el Papa: “el hombre no puede quedar satisfecho con un sencillo y tolerante intercambio de opiniones escépticas y de experiencia de vida”. 

El cruce de opiniones debe estar motivado por la búsqueda de la verdad y ello exige el silencio para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial. “Por esto, es necesario crear un ambiente propicio, casi una especie de ecosistema que sepa equilibrar silencio, palabra, imágenes y sonidos”.

Eso mismo es necesario recuperarlo a nivel religioso y litúrgico donde digamos que “el micro” lo invade todo, ahogando la participación personal y profunda de cada uno. ¿No se habrá olvidado que el Concilio nos dice que el silencio es parte de la celebración (SC 30)? A veces, el mismo silencio es la mejor oración y el discurso más elocuente. Precisamente la comunicación más válida surge desde el silencio.

El silencio es concentración, inmersión en sí mismo, unificación de todos los niveles del ser, porque desde la dispersión de la propia persona no se puede decir nada que valga la pena. Hay un silencio vacío que dice ignorancia, aburrimiento, apatía, miedo, cobardía... Y hay un silencio fecundo que proclama presencia, apertura, paz, maduración, espera. De ahí, brota la verdadera comunicación tan necesaria en la sociedad de la Red. Pero también, en este preciso reencuentro con el silencio sonoro de la escucha, surge la experiencia íntima y personal que se llama oración, que no es otra cosa que entrar en comunicación con Dios.
 
El silencio no es sólo callar. No es pasividad, ni indiferencia o ausencia. No es un sedante psicológico. El silencio es presencia, acogida, atención, reflexión, resonancia, interiorización del Misterio, espacio de libertad para la actuación del Espíritu. Para descubrir la riqueza del silencio es necesario saber callar, saber escuchar, saber recogerse y hacer vacío, dejar que resuene interiormente la palabra escuchada o leída, la fascinante imagen visual o la misma plegaria de la comunidad.

Ahora bien, para orar no basta callar exteriormente. Es el silencio interior el que permite entrar en uno mismo, meditar, concentrarse, de modo que la voz del Espíritu pueda tener plena resonancia en nosotros. Es mayor estorbo el ruido interior que el exterior, porque sucede como al caminar: molestan más las piedras dentro del zapato que las del camino. ¿Qué es el silencio interior? Es un estado del alma que, de alguna manera, está emparentado con la relajación anímica que piden los maestros orientales de la meditación y con el silencio de los sentidos del que hablan los místicos. La autentica comunicación del predicador o del orante es cuando la palabra nace de lo profundo de uno mismo. Por ello, es necesario descender a un nivel bastante más serio que el de la mera formalidad exterior, que se contenta con repetir unas fórmulas.

Tener opiniones sobre algo, no es lo mismo que expresar un pensamiento que requiere la simbiosis de “silencio y palabra” de la que nos habla el Papa. Así como, decir “oraciones” no es lo mismo que “hacer oración”. Sólo al que sabe callar le es posible escuchar la voz del otro y entablar un diálogo auténtico. Moisés dijo al pueblo: “Guarda silencio y escucha, Israel: y escucharás la voz del Señor tu Dios” (Dt 27,9). 

Después del ajetreo de una salida apostólica, Jesús invitó a sus discípulos al retiro: “Venid, vosotros solos, aparte, a un lugar solitario, y tomad un poco de reposo” (Mc 6,31). De esta contemplación nace con toda su fuerza interior la urgencia de la misión, la necesidad imperiosa de “comunicar aquello que hemos visto y oído”, de que Dios es amor y nos envió su Palabra de amor y nos sostiene en su Espíritu de amor. ¡Esta es la gran Noticia que vence al mundo!


Por Mons. Juan del Río Martín, arzobispo castrense de España
Fuente: www.zenit.org

viernes, 13 de enero de 2012

Curiosidades históricas


En ocasión del centenario de la República Argentina, en 1910, el Ejército alemán siguiendo la costumbre del "intercambio de marchas", cedió a nuestro país la marcha Viejos Camaradas (Alte Kameraden) para que sea entonada por el Ejército argentino. De manera recíproca y, como muestra de amistad, se extendió el permiso a los alemanes para que utilizaran la Marcha de San Lorenzo.

Nuestra marcha fue entonada cuando el Ejército alemán (Wehrmacht) hizo su entrada en París el 14 de junio de 1940 y, en contrapartida, nuevamente entonada por los Ejércitos aliados en agosto de 1944 en ocasión de la liberación de París.
 
Alte Kameraden, es una marcha militar compuesta por Carl Teike en Prusia en 1889, tradicionalmente se la ejecuta en las ceremonias solemnes de jura de bandera de muchos países y en universidades europeas y norteamericanas, al finalizar los cursos. Varias academias militares la han adoptado, entre ellas la de West Point de los Estados Unidos de Norteamérica.

Lo notable de esta versión de Viejos Camaradas interpretada en concierto por André Rieu en 2009 en la ciudad holandesa de Maastrich, es que convocó para que participen de esta representación pública a todos los instrumentistas de viento de la ciudad, estimando que se presentarían unos 50. Y como el mismo Rieu lo aclara: “¿Saben cuántos se presentaron y desfilaron?... ¡600 músicos!" Hijos y nietos de los soldados que lucharon enfrentados se unieron a la convocatoria, algunos vistiendo uniformes de sus antepasados, queda demostrado que los pueblos civilizados pueden superar sus diferencias.”




jueves, 8 de diciembre de 2011

8 de diciembre - Día de la Inmaculada Concepción




La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios, María fue preservada de todo pecado, desde su concepción. 

El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus. 

"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."

lunes, 5 de diciembre de 2011

El juramento de la Presidenta y el Vicepresidente electos será tomado por el Vicepresidente en ejercicio



La Secretaría General de la Presidencia informó que el próximo 10 diciembre, cuando asuman en su cargo la presidenta Cristina Fernández y el vicepresidente electo, Amado Boudou, el juramento de rigor de ambos será tomado por el ingeniero Julio Cobos, en su rol de presidente del Senado.

A continuación el comunicado de prensa de la Secretaría General de la Presidencia: 

“Ante la  asunción Presidencial a realizarse en el Congreso Nacional el día 10 de diciembre de 2011, y por expresas instrucciones de la Sra. Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, la Secretaría General de la Presidencia, informa que en el día de mañana,  nuestra Dirección de Ceremonial y Protocolo se comunicará con la Dirección de Protocolo del Senado a los fines de articular dicha ceremonia de conformidad con el art.. 93 de la Constitución Nacional, para que el Ing. Julio Cesar Cleto Cobos proceda como Presidente del Senado a tomar juramento a la Presidenta re-electa y al  Vicepresidente electo Lic. Amado Boudou.
Dr.Oscar Parrilli
Secretario General
Presidencia de la Nación”

Agenda del día 10 de diciembre

Entre las actividades previstas para esa fecha se encuentran la asunción del mando y el discurso que la señora Presidenta de la Nación ofrecerá ante la Asamblea Legislativa en el Honorable Congreso de la Nación; el traslado de la Primera Mandataria hasta Casa de Gobierno, el saludo de las delegaciones extranjeras y la jura de los ministros del gabinete nacional.

El acceso de los medios de comunicación a las distintas locaciones donde se realicen actividades que tengan cobertura informativa, se limitará exclusivamente a los periodistas que estén debidamente acreditados.


Fuente: www.presidencia.gov.ar

martes, 22 de noviembre de 2011

Hola a todxs


Ya pasamos por el “todas y todos” y el “tod@s”. Ahora surgió una nueva manera de evitar el genérico plural del castellano. Esta mañana me encontré en un tuit que me decían: “No somos pionerxs en eso de tener mesas mixtas”.

Y no es la primera vez que lo veo El motivo que quienes se expresan con estas maneras que consideran “políticamente correctas” es que, en sus palabras, el castellano es un “idioma machista”, algo que (en caso de ser cierto) pretenden cambiar por decreto, como si eso fuera posible.
Pero vamos por partes.

¿Por qué no “todos y todas”? La lengua es un sistema económico, por lo que todo lo que se pueda ahorrar y resumir, se ahorrorará y resumirá. Y en español, el uso (y no un decreto) determinó que el masculino es genérico. Entonces, cuando se dice: “Hola a todos”, ese todos es genérico y todos los hablantes entendemos que si hay una mujer presente debe sentirse saludada. Hace poco menos de tres años, Lucila Castro explicaba con lucidez que a nadie se le ocurriría reformar la Constitución para incluir la elección de diputadas y senadoras mujeres, por más que en su texto menciona los requisitos para ser elegido diputado y senador (mas no diputada y senadora).

¿Y tod@s o todxs al menos en los textos escritos? Porque la escritura se corresponde con palabras habladas. ¿Cómo pronunciaríamos estas dos formas que algunos intentan imponer? La primera, es imposible, porque la arroba no se corresponde con ningún sonido de la lengua española. La segunda opción aunque no imposible, es complicada y no se corresponde con sonidos propios del castellano.

Entonces, ¿qué se hace? Nada (creo yo). Pero no porque quiera sostener un supuesto machismo del idioma (algo errado en mi humilde opinión), sino porque realmente los cambios en el idioma no se producen así por decreto. Ni siquiera los cambios ortográficos (que es el campo en el que hay más posibilidad de decretar modificaciones)  se pueden implementar así.
Piensen en la cantidad de gente que todavía escribe fuí o dió, pese a que hace más de medio siglo que se eliminó la tilde en ambos casos. Mucho menos podemos pretender cambiar de un día para el otro el uso genérico.

Fuente: La Nación On Line - Blog Errar es humano, Ricardo Quesada