Este espacio nació para expresar mis observaciones, estudios profesionales, académicos y compartir experiencias y anécdotas. En él encontrarán temas caros a la transdisciplina que se ha ido creando espontáneamente en la conjunción diversa de la Imagen, la Comunicación, el Protocolo y el Ceremonial, la Filosofía, la Antropología Cultural, la Negociación y tantas otras. Creo firmemente que divulgar conocimientos y experiencias en la red es un modo solidario de crecer en humanidad.
lunes, 6 de junio de 2011
Cuando el maestro aprende
Desde hace varios años imparto anualmente unos cursos breves para empleadas del hogar. Tienen la finalidad de brindar una capacitación básica a un grupo muy numeroso de mujeres que se desempeñan en casas de familias. Esta actividad bien podría desarrollarse en Madrid, en Londres, en Nueva York o en mi ciudad, donde siempre se encontrarán personas con verdadera dedicación y esfuerzo, ansiosas de recibir una formación humana y profesional.
Una muy elogiable institución posee en Buenos Aires unas instalaciones en una zona muy poblada. Hasta allí acuden las alumnas con sacrificio. Quienes asisten a los cursos son mujeres que emplean parte de su descanso semanal para capacitarse. La primera vez que tuve frente a mí a un grupo de unas cincuenta empleadas me emocioné y se los dije con sinceridad. Quizá se sorprendieron con mis palabras de aliento a su profesión invalorable. Tomé ocasión para hablarles de protocolo, etiqueta y ceremonial. Busqué en las miradas una respuesta que llegó de inmediato y eso me ayudó enseguida a hablarles del saber estar.
Sé bien que mi intento no corresponde al protocolo y al ceremonial. Sin embargo es preciso introducirlas en un mundo que a veces les parece imposible de llegar. Sorpresa tras sorpresa fuimos pasando desde la mesa a la inglesa o a la francesa, a las presidencias, a las precedencias, a la cubertería y a todo aquello que se pone de manifiesto en la vida cotidiana y, con más esplendor, cuando en la casa hay invitados. A ellos hay que proporcionarles calor, afecto. La atención exquisita la darán los dueños de casa y sus empleadas.
Las voces del público no tardaron en llegar en forma de preguntas. Una seguía a la otra y si había comenzado emocionado, todas las inquietudes me llegaron hondo. “¿A quién debo acercar la fuente en primer lugar?”. “Si hay tres señoras, cómo procedo?” ¿“Qué formas hay para atender la mesa”? A veces respondí con otra pregunta: “¿Cuántas personas trabajan junto con usted y cuántos comensales se sientan a la mesa?”. “Si la dueña de casa les pide algo diferente a lo que saben, ¿qué pueden decirle?”, “¿cuánto tiempo permanecen en la mesa los comensales que usted debe atender?”. “¿Qué detalles tienen cuando hay un cumpleaños?” Una advertencia afectuosa fue para evitar roces con las dueñas de casa.
Parecería que en los tiempos actuales sería más conveniente utilizar un verbo diferente a servir. La palabra sería asistir a la mesa. Se dice servir a la patria, a la familia, a la profesión, a los propios intereses, al egoísmo, a la vanidad. Todos servimos y la profesión de empleada del hogar es tan importante como la que tenemos.
Si nos quedamos solamente en temas tan nimios como la cucharilla o el muletón que cubre la mesa, podemos olvidar que la empleada desarrolla una tarea impresionante en el hogar. De ella dependen muchas veces el cuidado de la casa, la atención de los niños, la elaboración de las comidas, la limpieza y todo aquello que ayuda a mantener un clima de orden, de armonía, de buen gusto. Por eso, les recordé como singular la tarea que tienen en sus manos. Ellas pueden mucho. Enseñan a una niña a utilizar una servilleta o a dejar los cubiertos de una manera correcta sobre el plato, animan a que se pidan las cosas en la mesa por el conducto reglamentario, es decir por medio de quien hace cabeza. Son muchas las ocasiones y es imposible detenernos en ellas.
Todos cometemos errores y los mismos tienen que pasar inadvertidos. A veces, especialmente en la asistencia de la mesa, se producen algunos. Les recordé una anécdota. En una familia había invitados y uno de ellos tenía un régimen especial de comida. La dueña de casa olvidó comentar el lugar donde se ubicaría ese comensal. ¿Qué sucedió? Lo previsible y en el momento menos propicio. Como no sabía la empleada a quién acercar el plato con la dieta, se aproximó a su patrona y le preguntó en voz baja: “Perdón ¿pero, cuál es el señor que no es normal?”. Son esas cosas que no deberían ocurrir. Sucedió justo en el instante en que todos los de la mesa habían hecho silencio.
Es cierto que la virtud de la justicia y las normas jurídicas colaboran para que las empleadas del hogar reciban la remuneración justa y adecuada. También para que tengan horarios de acuerdo a sus obligaciones familiares como las personas que se desempeñan en otros ámbitos. Por eso alabo la inquietud de quienes promueven su capacitación y colaboran para que puedan asistir a cursos y a clases.
Aprendí mucho en las clases. Los conceptos que han colaborado en la redacción de esta nota no son inventados. Son de vita vissuta. Los escuché de labios de las participantes. Por eso escribí al principio “Cuando el maestro aprende”.
Por Esp. Roberto Sebastián Cava
Fuente "Revista Protocolo.com"
sábado, 23 de abril de 2011
domingo, 3 de abril de 2011
Cuando los titulares periodísticos inducen al error
Cumbre de reyes: el almuerzo que reunió a los soberanos británicos y españoles
Foto AP
Estuve pensando cómo comenzar este post, no es fácil. Se me ocurrió iniciarlo con signos de interrogación o manifestando mi vergüenza ajena por el desconocimiento de quien escribió esta nota en ¡Hola! Argentina.
Me decanto por la segunda opción: vergüenza ajena. En cuanto leí la nota, envié un comentario aclaratorio sobre el título pero, lamentablmente, el mismo no fue publicado ¿habrá sido por vergüenza o por soberbia?
Todos sabemos que el primer axioma antes de escribir, aunque dominemos el tema, es documentarnos por respeto a nuestros lectores y por uno mismo.
Pues aquí, estimados lectores, parece que quien escribió (la nota no está firmada) semejante barbaridad no sólo no tiene la menor idea del tema sino que además no cumplió con el primer axioma. Terrible gaffe.
- Primer error: cumbre. Según el Diccionario de la Lengua Española, una cumbre es " 1. f. La celebrada entre jefes de Estado o de Gobierno para consultar o decidir cuestiones importantes."
- Segundo error: de reyes. Los únicos reyes presentes fueron SS.MM. los Reyes de España, Dn. Juan Carlos I y Da. Sofía.
- Tercer error: soberanos británicos y españoles. Los Reyes de España fueron acompañados por los Príncipes de Asturias, Dn. Felipe y Da. Letizia. Los cuatro recibieron al Príncipe de Gales, heredero a la corona británica Dn. Carlos y a su esposa la Duquesa de Cornualles, Da. Camilla (con doble L, porque en inglés así se escribe). Los únicos soberanos, por ende, son los Reyes Dn. Juan Carlos I y Da. Sofía.
Ahora bien, habiendo analizado el título vayamos al cuerpo de la nota que textualmente dice: "De visita en tierras españolas, el heredero al trono británico y su mujer, la duquesa de Cornualles recorren el país ibérico con una agenda muy apretada. Pero la invitación de este mediodía fue excepcional: un almuerzo junto al rey Juan Carlos, la reina Sofía y los príncipes de Asturias. Estos últimos estuvieron acompañando a Carlos y Camila en cada una (sic) de los compromisos que tuvieron en España desde que llegaron, como buenos anfitriones."
Queda en evidencia la falta de coherencia entre el cuerpo de la nota y el título. Por ello me pregunto ¿es tan difícil tomarse unos minutos y cotejar la información? o si se decide "cortar y pegar", una costumbre de estos tiempos, ¿por qué no se revisa antes de enviar a imprenta?
Me apena que por lo menos, quien tuvo a cargo esta nota, no haya leído ¡Hola! España y así no pasar por este bochorno.
por Edith Pardo San Martín
jueves, 17 de marzo de 2011
Embajada del Japón en Argentina
Apertura del Libro de Condolencias
16 de marzo de 2011
La Embajada del Japón en la República Argentina agradece profundamente las incontables manifestaciones de apoyo y solidaridad del Pueblo Argentino en esta hora tan difícil para el Pueblo Japonés y con profundo pesar informa la apertura de un Libro de Condolencias con motivo de la pérdida de vidas humanas causadas por el terremoto y posterior tsunami que tuvieron lugar en la región de Tohoku el pasado viernes 11 de marzo.
El citado Libro de Condolencias estará abierto desde el miércoles 16 hasta el miércoles 23 de marzo, excluido el fin de semana, en el horario de 09:30 a 17:30 en la sede de la Embajada sita en Bouchard 547, piso 17º, o en el Centro Cultural de la Embajada, sito en Paraguay 1126, ambos domicilios en Capital Federal.
Muchas gracias nuevamente por estar junto a nosotros.
Embajada del Japón en la República Argentina.
UBICACION
Embajada del Japón en la Argentina
Bouchard 547, Piso 17
C1106ABG - Ciudad de Buenos Aires
República Argentina
Tel.: (54-11) 4318-8200 / 8220
Bouchard 547, Piso 17
C1106ABG - Ciudad de Buenos Aires
República Argentina
Tel.: (54-11) 4318-8200 / 8220
Horario: De 9 a 18:00
Fuente: Embajada del Japón en Argentina
martes, 1 de marzo de 2011
Cambios en Casa Militar
Noticia del 23 de febrero de 2011
Por medio de tres decretos, la presidenta Cristina Kirchner aceptó hoy la renuncia del hasta ahora jefe de la Casa Militar, y responsable de su seguridad, el coronel Alejandro Graham; designó en su lugar al teniente coronel Agustín Rodríguez; y dispuso modificaciones en el organigrama de ese organismo así como en el de la Secretaría General.
Mediante el decreto 165, publicado en el Boletín Oficial, se aceptó la dimisión de Graham que estaba a cargo de la Casa Militar desde 2007. Otra disposición presidencial, la número 167, nombró en su lugar al teniente coronel Agustín Rodríguez.
Por otra parte, en el marco de los cambios dispuestos en el organismo encargado de la custodia presidencial, a través del decreto 166 se decidió modificar las "estructuras organizativas de primer nivel operativo de la Secretaría General y de la Casa Militar".
La norma explica que la decisión se tomó porque "resulta prioritario conformar, en el ámbito de la Presidencia de la Nación, un reajuste de estructuras que permita lograr una mayor eficiencia en el proceso de toma de decisiones, evitando la superposición de estructuras y funciones, mejorando los tiempos de cumplimiento de las tareas asignadas, dinamizando los trámites a cumplir y optimizando los recursos existentes".
Los cambios en el organigrama. Hasta hoy, de acuerdo a lo estipulado por el decreto 648 del año 2004, la jefatura de la Casa Militar era desempeñada, en forma rotativa y por un lapso de dos años, por un oficial superior de las Fuerzas Armadas. La nueva disposición establece que el cargo podrá ser ejercido por "un oficial de las Fuerzas Armadas, en actividad o en situación de retiro".
También hay modificaciones respecto de las agrupaciones de la Casa Militar, que de tres pasan dos, y de su dirección que antes era fija. A la Armada le correspondía la Agrupación Técnica, al Ejército el mando de la Agrupación Seguridad e Inteligencia, y la Fuerza Aérea tenía a su cargo la Agrupación Aérea.
El decreto 166 suprime la Agrupación Técnica y dispone que en las dos restantes "los cargos correspondientes a los Jefes de Agrupación serán desempeñados por personal militar, pudiendo ser ejercidas indistintamente por cualesquiera de las Fuerzas Armadas".
Datos de interés
Casa Militar
Al despacho del Jefe de la Casa Militar, se accede por la escalera "Italia", y se encuentra a la izquierda del rellano.
En la antesala, ubicada entre ese despacho y el ingreso al Salón Blanco, se encuentra un importante jarrón de porcelana realizado en la Manufactura de Sèvres, íntegramente decorado y torneado a mano, que fuera regalado a nuestro país por el gobierno de Francia, durante la presidencia de Manuel Quintana.
En la antesala, ubicada entre ese despacho y el ingreso al Salón Blanco, se encuentra un importante jarrón de porcelana realizado en la Manufactura de Sèvres, íntegramente decorado y torneado a mano, que fuera regalado a nuestro país por el gobierno de Francia, durante la presidencia de Manuel Quintana.
Escalera de Honor - Italia
Orientada hacia el oeste, en su rellano se ubicó la placa de mármol y bronce que el Reino de Italia entregara al Dr. Roque Sáenz Peña, durante su misión diplomática en Europa, como regalo por nuestro primer Centenario; simbolizando la fraternidad entre los dos países.
Los cielorrasos ostentan la pintura de fileteo original. En el pallier, sobre la mesa victoriana, de centro, se encuentra emplazada una réplica reducida de uno de los dos caballos que en el siglo XVIII adornaban la entrada del castillo de Marly Le Roi, propiedad de Luis XIV y que, actualmente se encuentran en el ala nueva del Museo del Louvre, París.
Esta escalera conduce a la Jefatura de la Casa Militar, cuyo despacho fue ocupado anteriormente por los Presidentes, desde Miguel Juárez Celman hasta Victorino de la Plaza, inclusive.
Los cielorrasos ostentan la pintura de fileteo original. En el pallier, sobre la mesa victoriana, de centro, se encuentra emplazada una réplica reducida de uno de los dos caballos que en el siglo XVIII adornaban la entrada del castillo de Marly Le Roi, propiedad de Luis XIV y que, actualmente se encuentran en el ala nueva del Museo del Louvre, París.
Esta escalera conduce a la Jefatura de la Casa Militar, cuyo despacho fue ocupado anteriormente por los Presidentes, desde Miguel Juárez Celman hasta Victorino de la Plaza, inclusive.
lunes, 14 de febrero de 2011
Hoy invito yo
Buenas tardes a todos los seguidores de Bitácora, bienvenidos a los que han vuelto de vacaciones.
Deseo presentarles un nuevo blog: "Hoy invito yo", éste es también el título del programa radial, que conduce mi amigo Gonzalo Guillot y que ha obtenido 3 premios Lanín consecutivos.
Les cuento brevemente que Gonzalo vivía y trabajaba en la Ciudad de Buenos Aires, un buen día partió de vacaciones hacia Villa La Angostura, provincia de Neuquén y desde entonces reside allí.
La Patagonia argentina tiene un encanto especial que atrapa y del que es difícil, como en el caso de Gonzalo, escaparse.
Su blog está dedicado a la gastronomía mundial, al vino y al té, aunque haciendo énfasis en nuestros sabores propios.
Para finalizar, si lo desean, pueden escuchar el programa en directo a través de Internet.
Espero que les guste. Hasta pronto.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Para saber más sobre nuestro país
Forma de Gobierno
La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma Representativa, Republicana y Federal.
Es Representativa porque gobiernan los representantes del pueblo; es Republicana pues los representantes son elegidos por el pueblo a través del sufragio. Existe la división de poderes (Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial) y se adopta una Constitución escrita. Es Federal porque los Estados Provinciales conservan su autonomía, a pesar de estar reunidos bajo un gobierno común (Gobierno Nacional).
Los tres poderes se controlan unos a otros para garantizar la descentralización del poder.
Posee un régimen Democrático y Sistema de Gobierno Presidencialista.
La Constitución nacional fue sancionada en 1853 y reformada en 1860, 1898, 1957 y 1994.
Sufragio: universal y obligatorio a partir de los 18 años
Los Tres Poderes
El sistema democrático argentino reconoce tres poderes fundamentales: el ejecutivo, el legislativo y el judicial: Poder Ejecutivo: El art. 87 dispone que éste poder sea desempeñado por un ciudadano con el título de “Presidente de la Nación” (es unipersonal).
Sólo pueden ser elegidos para el cargo los argentinos nativos o por opción, pero sólo aquellos que son hijos de ciudadanos nativos nacidos en el extranjero que hayan optado por la ciudadanía argentina.
El Presidente es elegido para un período de cuatro años a través del voto popular directo, y en doble vuelta (en caso de no obtener más del cuarenta y cinco de los votos afirmativos). También tiene la posibilidad de ser reelecto por un sólo período consecutivo. Lo acompañan el Vicepresidente, elegido por el mismo período y con misma modalidad del Presidente. El jefe de Gabinete de Ministros y ministros.
Poder Legislativo: A cargo del Congreso de la Nación compuesto por dos cámaras, una de Diputados de la Nación y otra de Senadores de las Provincias y de la Ciudad de Buenos Aires.
La Presidencia del Senado es ejercida por el Vicepresidente de la Nación, que no tiene voto, salvo en caso de empate. Es parte integrante aunque haya sido elegido constituyendo la fórmula presidencial.
Ésta cámara está compuesta de tres senadores por provincia y tres por la ciudad de Buenos Aires, elegidos en forma directa y conjunta por seis años, renovable por tercios cada dos años, correspondiendo dos bancas al partido político con la mayoría de votos y la restante al partido que le siga.
La Cámara de Diputados (con 257 miembros elegidos en forma directa por cuatro años y reelegibles, renovables por mitad cada bienio).
Poder Judicial: Corresponde a la Suprema Corte de Justicia de la Nación Argentina y los tribunales inferiores, se encargan de administrar justicia.
La Corte Suprema de Justicia está compuesta jueces nombrados por el Presidente con el acuerdo del Senado.
El Consejo de la Magistratura administra el Poder Judicial y tiene a su cargo la selección mediante concurso público de los magistrados de los tribunales inferiores. El Ministerio Público es un organismo independiente con autonomía funcional y financiera para a la promoción de la actuación de la justicia en defensa de los intereses de la colectividad, estando integrado por un Procurador General y un Defensor General de la Nación.
Jurado
La Constitución vigente consagra la institución del jurado para los juicios criminales ordinarios.
La Constitución vigente consagra la institución del jurado para los juicios criminales ordinarios.
Organización Política
La República Argentina es un estado Federal constituido por 23 Provincias y una Ciudad Autónoma. Cada provincia y la ciudad de Buenos Aires elige por sufragio directo a sus gobernantes y legisladores; asimismo, los estados provinciales organizan y sostienen su administración de Justicia.
Estados Provinciales
La República Argentina es un estado Federal constituido por 23 Provincias y una Ciudad Autónoma. Cada Provincia tiene competencias legislativas en los términos establecidos en sus respectivas Constituciones en las que de forma expresa manifiestan su adhesión a la República. El poder ejecutivo de cada provincia es ejercido por el Gobernador electo por los habitantes de la Provincia; entre sus atribuciones se encuentra hacer cumplir la Constitución y las leyes de la Nación, de ahí que la Constitución Nacional se refiera a ellos como agentes naturales del Gobierno Federal. El poder legislativo provincial es ejercido por la correspondiente Legislatura provincial que puede ser unicameral o bicameral.
Cada Provincia está dividida en Departamentos, salvo en el caso de la Provincia de Buenos Aires donde reciben la denominación de partidos. Cada departamento está a su vez dividido en distritos y éstos en localidades. Las localidades se clasifican administrativamente principalmente en función del número de habitantes. La naturaleza, composición y competencias del gobierno de cada localidad depende de su rango, estableciéndose en las diferentes constituciones los criterios de clasificación y las formas de gobierno.
Las localidades que superan un cierto número de habitantes, o por declararlo una ley provincial, se denominan Municipios estando gobernadas por una Municipalidad cuya rama ejecutiva es ejercida por el Intendente (o Viceintendente) elegido por sufragio universal directo, y cuya rama legislativa, con potestad para la sanción de Ordenanzas Municipales, es ejercida por un Concejo Deliberante, siendo el número de concejales función del número de habitantes del municipio del último censo realizado.
El resto de localidades que cumplan unos requisitos mínimos (existencia de casco urbano, por ejemplo) podrán ser gobernadas por una Comisión de Fomento que constará de un Presidente y varios Vocales.
En ambos casos se establecerán los límites del Ejido Municipal que será gobernado por la Municipalidad o la Comisión.
Esta estructura administrativa es dinámica y tiene el propósito de colaborar en la descentralización del Estado (el Federalismo se lleva hasta el ámbito Municipal).
Fiel guardiana del bienestar de sus habitantes, la Argentina posee instituciones que ayudan a garantizar el correcto ejercicio de los poderes y los derechos de su pueblo.
Para conservar el patrimonio y la seguridad del país es que existen quienes se forman con el fin de contribuir a la defensa nacional protegiendo y garantizando la soberanía e independencia, la integridad territorial, la capacidad de autodeterminación, la vida y libertad de los habitantes y los recursos de la Nación.
Fuente: http://www.casarosada.gov.ar
lunes, 7 de febrero de 2011
Sobre la insolencia
Cuando recibí este escrito por correo electrónico pensé que sería una de las tantas "cadenas" que colman mi casilla diariamente.
Sin embargo para mi sorpresa no ha sido así, pues aunque su título se refiera a la Argentina considero que la insolencia llegó para quedarse en el planeta. Realmente me apena, ya que al decir de Aristóteles "el fin último del hombre es buscar la Felicidad" y la insolencia eclipsa todo atisbo de felicidad. La insolencia se filtra en las acciones cotidianas del hombre, sin que éste lo perciba: la insolencia es contagiosa y se está volviendo mundialmente endémica.
Finalizo mi introducción, con un párrafo escrito por el filósofo Romano Guardini al referirse a la Cortesía: "Con las reglas vivimos. Estas pueden no ser muy importantes en el individuo, pero en su conjunto constituyen la vida cotidiana".
La Argentina Insolente
Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:
Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.
Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.
Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.
Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.
No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.
Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas... Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.
Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”.
Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.
Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente.
La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible.
El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo. Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a cumplir.
Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido.
El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas para arriba.
Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer: "la impunidad". ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad. En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad.
Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.
Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa.
Y así creí que sería en la vida. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una “Tercera Regla” no escrita y, como todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado.
Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:
Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.
Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo.
Eso es lo que nos arruinó. LA INSOLENCIA.
Usted puede romper una regla -es su riesgo- pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes.
La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.
El mal de los argentinos es la insolencia. La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desvergüenza.
La insolencia hace un culto de cuatro principios:
- Pretender saberlo todo
- Tener razón hasta morir
- No escuchar
- Tú me importas sólo si me sirves.
- Tener razón hasta morir
- No escuchar
- Tú me importas sólo si me sirves.
La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación.
La insolencia en mi país logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira.
Así nos vamos a quedar sin trabajo todos. Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.
Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas?
Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos tan fácilmente a los atropellos de los insolentes?
Yo se lo voy a contestar.
PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.
Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros.
No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.
Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla.
Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.
Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA.
Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada.
Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier cosa. Porque hay que aprender a hacerlo todos los días. Ése es el desafío.
Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestro país está condenado: o aprende a cargar con la disciplina o cargará siempre con el arrepentimiento.
¿A USTED QUÉ LE PARECE? ¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE?
Espero no haber sido insolente.
En ese caso, disculpe.
Dr. Mario Rosen
(El Dr. Mario A. Rosen es médico, educador, escritor)
martes, 26 de octubre de 2010
Lecciones de cosas, Protocolo, Ceremonial y Etiqueta
Hace unos días tuve el honor de presentar el libro Lecciones de cosas. Protocolo, Ceremonial y Etiqueta, de quien fuera mi profesor y, ahora mi amigo y colega, Roberto Sebastián Cava.
En una tarde lluviosa y húmeda, típica de una Buenos Aires primaveral, nos reunimos en el salón de Larreburu Artes Gráficas de la avenida Quintana. Allí fuimos recibidos por Irene Larreburu y Roberto Rotondi, dos magníficos anfitriones ¿qué lugar mejor para presentar un libro de ceremonial?
Rodeados de una atmósfera relajada y alegre con el perfume propio del papel, las imágenes de una tarjetería elegante y de buen gusto y la compañía de colegas y amigos del autor, compartimos una presentación en la que el espíritu del ceremonial -si se me permite esta metáfora- sobrevolaba el acogedor salón.
Como dije, presenté el libro de Roberto, mi amigo y profesor. Debo reconocer que cuando me propuso esta tarea, aún invadida por la sorpresa acepté inmediatamente. No es común que quien fuera nuestro profesor, nos pida que presentemos una obra de su autoría.
Sin embargo, no me resultó difícil preparar mis palabras, pues con Roberto Sebastián Cava, además de una amistad, compartimos el amor por el Protocolo y el Ceremonial, por la música, por la docencia y el honor de la amistad que nos ha brindado nuestro maestro, el Dr. Felio Vilarrubias Solanes.
Recordé un escrito del Beato John Henry Newman, que había llegado a mis manos en algún momento de mi carrera, del cual rescaté un párrafo que leí aquella tarde y aquí lo transcribo: "...Es casi una definición de caballero decir que "es uno de esos hombres que nunca causan dolor". Esta definición es tan refinada como certera. El caballero perfecto, esquiva cuidadosamente cualquier cosa que pueda causar una sacudida -todo choque de opinión o colisión de sentimientos, toda restricción o prohibición, o sospecha, o resentimiento- y trata con gran empeño que todos se sientan cómodos como en su propia casa. Un caballero conoce la debilidad de la razón humana tan bien como a su fortaleza". Así es Roberto.
La obra
A menudo puedo comprobar que reina un desconocimiento y, por qué no, a veces cierta desaprensión por cultivar la Cortesía, la Humildad, la Paciencia y otras tantas virtudes que -de reconocerlas- nos facilitarían enormemente nuestra vida de relación.
Por tal, quienes abrazamos esta profesión tenemos como misión el hacer nuestro aporte para que la semilla de mostaza se convierta en árbol...
Esta obra cumple con esa misión. Este libro de muy amena, fácil lectura y comprensión -lo que no quiere significar que sea pasatista-, invita a viajar al pasado para volver al presente y darnos cuenta que lo aprendido en el seno familiar sigue vigente, que es nuestro anclaje en este mundo convulsionado por múltiples situaciones.
Es un libro que, mediante artículos breves, aporta soluciones prácticas y sencillas. No es un manual, tampoco ha querido serlo, pero aún así, nos enseña ya que contiene conceptos muy profundos que dejan huella y nos alimentan el alma.
por Edith Pardo San Martín
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