lunes, 20 de febrero de 2017

El vestido perfecto, gracias a Google y H&M

La tecnología sigue revolucionando el mundo de la moda y esta vez es debido a la alianza estratégica que titula esta entrada.

Nuestra huella digital y la cantidad de información sobre nuestros gustos y necesidades, que vamos dejando en la red cual Hansel y Gretel del siglo XXI, serán de utilidad para crear ese vestido único, exclusivo y personalizado con el que todas las mujeres soñamos en algún momento.

Así, Google y el laboratorio de diseño Ivyrevel, han creado la app Coded Couture solo disponible para Android, que además de crear "ese" vestido único, brindará sugerencias sobre cómo vestir a diario. 

Dos puntos importantes antes de buscar la aplicación: el primero que por el momento, Coded Couture se encuentra en fase de prueba, aunque en la web de Ivyrevel está disponible un video de información acerca de su funcionamiento. El segundo: en principio, estará disponible solo para mujeres.
 
Las marcas de lujo trabajan permanentemente buscando estrategias de personalización que les garantice una fidelidad a largo plazo y, el “Data Dress”, es el resultado de ese trabajo.

Sin embargo, dejando por un momento de lado el entusiasmo, pensemos ¿cuántos guijarros de nuestras vidas vamos esparciendo en la red?.



Por Edith Pardo San Martín

 

viernes, 2 de diciembre de 2016

Lujo y prestigio no siempre van de la mano



Hace unos días leí un magnífico artículo escrito por Marcos Mosteiro, un especialista en el mercado del lujo, en el que hacía mención a la excelencia de la firma francesa Hèrmes.

El autor destacaba que, más allá del ritmo sostenido de crecimiento, fruto de una estudiada, planificada y sostenible expansión, el éxito se debe a una constante histórica que distingue a la marca, expresado en un párrafo que he destacado en su lectura: “Detrás de sus cuidadas colecciones hay muchas horas  de trabajo de expertos artesanos en marroquinería de lujo. Estos artesanos son conscientes de que la única forma de salir y conquistar al cliente es consiguiendo excelencia y diferenciación.

Mi experiencia en el universo del lujo me permite reconocer estas características ocultas en otras firmas a las cuales observo y analizo y de las que suelo realizar algunos comentarios en esta y en otras redes. Esta cercanía me ha permitido discernir entre una firma de prestigio y una de lujo.

¿Cuáles son mis argumentos para diferenciar estos conceptos? En primer lugar, el DRAE define prestigio como: “Pública estima de alguien o de algo, fruto de su mérito” y, en su segunda acepción, “Ascendiente, influencia, autoridad.”
En cuanto al lujo, el concepto moderno del mismo no figura en el diccionario, pues este dice del mismo “Abundancia de cosas no necesarias”. En realidad el lujo hoy es una experiencia, más allá del valor dinerario necesario para adquirir los diferentes artículos o bienes; es un conjunto de sensaciones –y por qué no de emociones- que quienes las experimentan, y tienen acceso a estas vivencias, suelen apreciar y que les proporcionan un cierto grado de felicidad.

Las marcas de lujo están asociadas al glamour por una costumbre histórica, pues en el siglo XVIII poseer artículos de lujo era propio de la nobleza y en el XIX eran accesibles a la aristocracia, al patriciado o a ciertas oligarquías. En el siglo XX el lujo se relaciona con el hedonismo y la búsqueda de la experiencia, así como con el éxito económico, pero en la actualidad la principal relación que establece un cliente es la emoción, dado que la posibilidad de experiencia ya no es exclusiva o propia de una clase social.

Sin embargo prestigio no siempre se encuentra unido al concepto de lujo. Las tradicionales marcas de lujo gozan del prestigio desde el momento de su nacimiento hasta nuestros días, pues no se debe olvidar que muchas ya han pasado una centuria manteniendo sus más altos estándares de calidad, creatividad e innovación, aun cuando actualmente pertenezcan a un grupo empresarial y no a la familia fundadora.

La dicotomía entre lujo y prestigio se produce cuando se pierden algunos de los atributos con los cuales una casa de lujo ha sido concebida, pues una marca de lujo no representa sólo el producto que se luce o disfruta, sino que detrás de ésta existe una maquinaria humana que hace posible, por ejemplo, una colección inolvidable.

De igual manera hacia adelante de ese producto o servicio también existe, un intangible que deriva de una cierta responsabilidad respecto de la creación y conservación de esa otra constante denominada prestigio.

Este detrás y delante que he mencionado, hace referencia al equipo humano que diseña y produce así como al que presenta –y comunica- al cliente el artículo terminado. Si el segundo eslabón de la cadena, el presentador, no realiza su tarea con el mismo amor que el que lo ha pensado y creado, provocará a mediano plazo la infidelidad del cliente que, acostumbrado a ciertos estándares de atención y servicio, migrará hacia otra marca. 


Un equipo humano motivado y entrenado, conocedor del lujo e identificado con los valores y atributos de la casa a la que representa, es el que tiene en la palma de su mano la posibilidad de preservar el patrimonio obtenido a través de una trayectoria, o bien, permitir que esa marca deje de ser de lujo para convertirse solamente en una más de prestigio, apoyada por una política de precios altos, o bien que se transforme en un simple castillo de naipes.




Por Edith Pardo San Martín

 

sábado, 9 de abril de 2016

El móvil, aliado o enemigo de tu imagen


Hace unos días, en un viaje relativamente corto en taxi, tuve la oportunidad de iniciar una interesante conversación con el conductor a raíz de que, a pesar de ser un día muy lluvioso y desapacible, le hubiera saludado con una sonrisa.

Me comentó que rara vez le sucedía algo similar y que, estadísticamente, al final de su jornada laboral, casi un 70% de sus pasajeros sólo le indicaban el destino del viaje y que se sumergían en sus móviles. “Ni saludo, ni gracias”, finalizó su comentario.

Seguimos intercambiando ideas sobre el tema, debo admitir que me agrada dialogar en circunstancias como ésta, pues siempre es posible aprender algo nuevo o encontrar inspiración para escribir.

Así continuó mi viaje hasta que otra de sus frases me impactó y la reservé en mi memoria, pues sabía que sería el germen de una nota: “El problema, en mi opinión, es que en los hogares ya no hay comunicación”.

Y a renglón seguido, continuó su hipótesis mencionando que muchas veces había visto en familiares cercanos, el mismo comportamiento que tienen sus “pasajeros silenciosos”: algunos ensimismados en juegos y otros mirando las redes sociales.

Llegamos al final de mi viaje y de la conversación, ambos concluimos que, lamentablemente, las tecnologías de avanzada se han infiltrado en el corazón del hogar. Me despedí del conductor y caminé unos metros bajo la lluvia implacable y recordé el estupendo video que me había enviado mi amigo Dani, sobre la comunicación entre padres e hijos.

Curiosamente el video lo realizó uno de los hijos protagonistas y, sin dudas, la creatividad de su padre le había calado hondo. 


No son pocas las veces que se realizan posteos en ésta y en otras redes, sobre el abuso del teléfono móvil en reuniones profesionales o sociales, llegándose a prohibir su utilización en algunos ámbitos.

Cuando hablamos de las habilidades sociales, siempre hacemos hincapié en la importancia que tiene el sentido común en el comportamiento y presentación de las personas.

El efecto del sentido común sumado al sentido de la oportunidad, puede ser un impulsor o destructor de la imagen personal, claro, según sea cómo se apliquen.


Por Edith Pardo San Martín